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Diario Expreso Ecuador

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María Emilia Gómez: la veterinaria que dedica su vida al bienestar de los caballos

Veterinaria y especialista en el mundo ecuestre, ha convertido su conexión con estos animales en una profesión dedicada a su bienestar y al de las personas.

Inbox y Lord Parade forman parte de la vida diaria de María Emilia y de su trabajo dentro del mundo ecuestre.

Inbox y Lord Parade forman parte de la vida diaria de María Emilia y de su trabajo dentro del mundo ecuestre.VANESSA TAPIA

Vanessa Tapia
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Lo que debes saber

  • María Emilia Gómez convirtió su conexión con los caballos en una profesión dedicada a su salud y bienestar.
  • La veterinaria guayaquileña combina la medicina equina con programas de equinoterapia para niños, adultos mayores y personas con discapacidad.
  • A sus 26 años, continúa especializándose y trabaja en un protocolo para seleccionar adecuadamente a los caballos que participan en terapias asistidas.

Cuando conoces a María Emilia Gómez por primera vez, su amor por los caballos se hace evidente desde el primer segundo. Los observa, los acaricia, les habla y parece comunicarse con ellos de una manera tan especial; que incluso sus ojos se iluminan al instante. 

A sus 26 años, esta veterinaria especializada en fisioterapia y rehabilitación, ha convertido esa conexión en una profesión a la que entrega diariamente sus conocimientos, sensibilidad y dedicación. Además, su preparación académica y su experiencia dentro del mundo ecuestre le han permitido destacarse en un campo especializado, donde cada caballo que atiende reafirma una vocación que va mucho más allá del ejercicio profesional.

Su primer gran amor

Antes de imaginar que algún día dedicaría su vida profesional a los caballos, María Emilia ya sentía amor por ellos. Mientras otras niñas preferían jugar con muñecas, ella elegía los caballos de juguete y aprovechaba cualquier oportunidad para acercarse a uno de verdad. Sus visitas al Malecón 2000 eran la excusa perfecta para observar al pony que recorría el lugar. Hasta que alguien le sugirió visitar el hipódromo, donde podría conocer más caballos de cerca y en su primera visita montó a Corazón, un caballo de paso con el que permaneció cerca de dos horas.

Tiempo después, recibió como regalo a Sunny Day, un caballo argentino de carreras que se convirtió en una figura fundamental en su vida. “Mi primer caballo fue mi inspiración para ser quien soy actualmente. Todos mis logos están basados en él y llevan su rostro”, cuenta. A los ocho años comenzó a practicar equitación y, a los doce, se inició en el polo, fortaleciendo aún más su vínculo con ellos.

A sus 26 años, combina la veterinaria, la equinoterapia y la medicina deportiva equina en una misma vocación.

A sus 26 años, combina la veterinaria, la equinoterapia y la medicina deportiva equina en una misma vocación.VANESSA TAPIA

La magia de aprender

Su interés por comprender a los caballos más allá de la montura tomó una dirección profesional durante la adolescencia. A los 16 años realizó un curso de doma natural enfocado en el comportamiento equino y, un año después, inició una tecnología en Equinoterapia basada en neurociencias. Luego estudió Veterinaria y continuó su preparación con maestrías en Equinoterapia y Comunicación para Personas con Discapacidad. Actualmente está por finalizar una maestría en Medicina Deportiva Equina.

Además, como uno de sus objetivos era crear espacios más accesibles, es políglota ya que estudió inglés, mandarín, francés y lengua de señal, el cual ocupa un lugar especial en su trabajo. “Muchos centros de atención para personas con discapacidad no tienen acceso a un intérprete. Además, decidí aprender porque la base para comunicarse con los caballos es el lenguaje corporal y qué mejor que complementarlo con la lengua de señas”, explica.

Como veterinaria del hipódromo, tiene a su cargo el cuidado y bienestar de aproximadamente 270 caballos.

Como veterinaria del hipódromo, tiene a su cargo el cuidado y bienestar de aproximadamente 270 caballos.VANESSA TAPIA

Caballos que también sanan

Su preparación le ha permitido desarrollar programas de equinoterapia para personas con discapacidad, estimulación temprana, coaching con caballos y terapias dirigidas a adultos mayores. “Siempre me han apasionado los niños y pensé: ‘¿Qué mejor que tener a mis caballos como coterapeutas y ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas?’”, comenta.

Pero… ¿Todos los caballos son iguales? Para María Emilia, la elección del caballo debe responder a las características y necesidades de cada persona, considerando aspectos como la raza, el temperamento, el tamaño, el movimiento y el calor corporal. Actualmente trabaja con ejemplares pura sangre inglés y realiza pruebas con uno de ellos para evaluar su desempeño dentro de estas intervenciones. “Me gustaría tener un espacio con caballos de distintas razas, porque cada uno transmite y se mueve de una manera diferente. No todos son adecuados para trabajar con las mismas condiciones”, señala.

Y precisamente por la ausencia de criterios unificados, trabaja en la creación de un manual que establezca parámetros para seleccionar a los caballos destinados a la equinoterapia. “Es un protocolo que todavía no existe y entre sus objetivos está ser una propuesta con la que se protejan tanto a los pacientes como a los animales”.

Su experiencia le ha permitido unir la medicina veterinaria con la equinoterapia y las intervenciones asistidas.

Su experiencia le ha permitido unir la medicina veterinaria con la equinoterapia y las intervenciones asistidas.VANESSA TAPIA

Sus bondades

Montar a caballo también es una escuela de vida. Además de fortalecer el cuerpo, esta práctica ayuda a desarrollar seguridad, disciplina y responsabilidad, porque implica aprender a cuidar y respetar a un animal de gran tamaño. “Tengo pacientes que están en silla de ruedas y cuando se suben al caballo ven el mundo desde otro punto de vista y eso influye muchísimo también en ellos”, menciona.

En los procesos de coaching asistido, el comportamiento del caballo también ayuda a reconocer emociones difíciles de expresar. “A veces no logramos encontrar las palabras y ellos nos ayudan a descubrir herramientas para desenvolvernos mejor”, asegura.

Desde pequeña, María Emilia sintió una conexión especial con los caballos, vínculo que con los años se transformó en vocación.

Desde pequeña, María Emilia sintió una conexión especial con los caballos, vínculo que con los años se transformó en vocación.VANESSA TAPIA

La fuerza que la impulsa

En cada caballo que ha llegado a su vida, encuentra la energía para continuar aprendiendo y desarrollar proyectos que unan la medicina veterinaria con el bienestar de las personas. Sin embargo, por encima de cualquier logro profesional, su prioridad continúa siendo proteger la integridad del animal y procurar que se sienta seguro, saludable y respetado. “Los caballos son mi vida. Me conecto tan bien con ellos que vivo para ellos, y qué mejor que no solamente poder curarlos, sino también lograr, junto a ellos, mejorar la vida de las personas. Creo que es una bendición y es algo que agradezco día a día”.

Dentro de la equinoterapia, el caballo participa como un coterapeuta capaz de acompañar procesos físicos, cognitivos y sensoriales. María Emilia trabaja con niños, personas con discapacidad y adultos mayores mediante intervenciones diseñadas de acuerdo con las necesidades y posibilidades de cada paciente.

Uno de los principios que destaca es la transmisión del calor corporal del caballo, que puede favorecer la relajación de la musculatura. A esto se suma su movimiento rítmico, que estimula el equilibrio, la coordinación, la postura y distintas áreas de la motricidad. Las sesiones también pueden incluir ejercicios enfocados en la atención, la estimulación cognitiva y el reconocimiento del entorno.

En el caso de los niños, desarrolla procesos de estimulación temprana desde los seis meses, siempre mediante acercamientos adaptados y supervisados. También ha trabajado con adultos mayores y personas con párkinson, utilizando actividades que no necesariamente requieren montar. “Quiero que las personas no vean al caballo solamente desde su utilidad deportiva, sino como un ser que puede aportar beneficios y mejorar la calidad de vida”, expresa.

Actualmente trabaja con ejemplares pura sangre inglés y estudia su desempeño dentro de las terapias asistidas.

Actualmente trabaja con ejemplares pura sangre inglés y estudia su desempeño dentro de las terapias asistidas.VANESSA TAPIA

El caballo como coterapeuta

Dentro de la equinoterapia, el caballo participa como un coterapeuta capaz de acompañar procesos físicos, cognitivos y sensoriales. María Emilia trabaja con niños, personas con discapacidad y adultos mayores mediante intervenciones diseñadas de acuerdo con las necesidades y posibilidades de cada paciente.

Uno de los principios que destaca es la transmisión del calor corporal del caballo, que puede favorecer la relajación de la musculatura. A esto se suma su movimiento rítmico, que estimula el equilibrio, la coordinación, la postura y distintas áreas de la motricidad. Las sesiones también pueden incluir ejercicios enfocados en la atención, la estimulación cognitiva y el reconocimiento del entorno.

En el caso de los niños, desarrolla procesos de estimulación temprana desde los seis meses, siempre mediante acercamientos adaptados y supervisados. También ha trabajado con adultos mayores y personas con párkinson, utilizando actividades que no necesariamente requieren montar. “Quiero que las personas no vean al caballo solamente desde su utilidad deportiva, sino como un ser que puede aportar beneficios y mejorar la calidad de vida”, expresa.

María Emilia, junto a Ronaldo Estrada, con quien desarrolla programas de equinoterapia.

María Emilia, junto a Ronaldo Estrada, con quien desarrolla programas de equinoterapia.VANESSA TAPIA

Más sobre ella

  • Es fotógrafa ecuestre y participa en un canal dedicado a la industria ecuestre de Estados Unidos.
  • Representante de la Comisión Antidopaje del Hipódromo Nacional Miguel Salem Dibo.
  • Tiene a su cargo el cuidado de 270 caballos en el Hipódromo.
  • Ha tenido cerca de 12 caballos, ahora tiene a Inbox (a quien considera su mejor amigo) y Lord Parade (campeón nacional de carreras).

Créditos. Fotos y producción: Vanessa Tapia (@vanessatapiaa @vantap.photostudio). Maquillaje y peinado: Cinthi Alvarado (@makeupbycinthi). Vestuario (conjunto beige): MOI (@moiropayaccesorios).

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