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Diario Expreso Ecuador

Duelo en mascotas: ellos también sienten las pérdidas

La ausencia de un acompañante cotidiano, ya sea humano o animal, representa un cambio significativo en la rutina diaria de los perros

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Lo que debes saber

  • La separación de una mascota y sus cuidadores primarios  puede provocar que el perro actúe ansiosamente.
  • Estudios demuestran que los perros modifican sus comportamientos ante muertes en su círculo.
  • Las pérdidas pueden ser tanto de otros perros como de humanos.

Cuando Minnie llegó a su hogar adoptivo en Guayaquil, Carlota, una de sus cuidadoras, todavía se movía bien. Aún podía bailar con sus nietos, cocinar, contar historias sobre su juventud y lanzarle besos volados a su esposo.

Poco a poco, con su perrita Minnie siempre a su lado, Carlota empezó a ir más lento. Los dedos ya no le funcionaban como antes, las rodillas ya no le respondían como cuando jugaba básquet; masticar y tragar la comida se convirtió en un suplicio. Se enredaba al intentar recordar las anécdotas que solían hacerla sonreír.

Carlota pasaba más y más tiempo recostada en el sillón. Al final de su vida le quedaban pocas fuerzas, pero suficientes para acariciar a Minnie.

Eventualmente falleció, y Minnie se quedó sin su compañera de siestas.

El resto de la familia notó cambios en la mascota. Estefanía Elías, hermana de Carlota, cuenta que dormía más de lo normal y parecía desanimada. No tenía el mismo interés en jugar y pasear que demostraba antes.

Los síntomas de Minnie duraron varios meses más. Incluso le consiguieron atención veterinaria, pero no presentó problemas de salud.

Aunque la ciencia no ha podido determinar con exactitud si los perros pasan por un duelo como el que sucede en los humanos, está demostrado que la ausencia repentina de un parte de su círculo provoca modificaciones en sus hábitos.

Andrea Aguirre, experta en comportamiento animal del Mundo Mágico de la Mascota, explica que los animales domésticos reaccionan tanto a las muertes de otros canes del hogar como de sus dueños.

Los perros están acostumbrados a una rutina: llega un punto en el que ya saben instintivamente cuándo es hora de ir al baño, de jugar, pasear o ir al veterinario. La falta de uno de los miembros de su núcleo genera una disrupción de su modo de actuar.

“Pongo el ejemplo de la manada de lobos, que se organizan de forma diferente cuando falta un miembro. Para un perrito significa que se desordena su rutina. También pasa cuando hay un miembro nuevo”, dice.

Esto puede resultar en conductas ansiosas, como rascarse demasiado, además de destruir objetos.

Vínculos animales

Convivir a diario genera una relación distinta entre dos perros. Aguirre señala que uno toma el liderazgo y sirve de referente para el resto.

Si son dos canes y uno fallece, pueden notarse comportamientos como exigir más atención de sus dueños, ladridos, apetito reducido y menor interés en jugar y realizar actividades físicas. La pérdida los hace sentir momentáneamente inseguros.

¿Cómo afrontarlo?

En el caso de fallecimiento de una de las mascotas, una opción es introducir a otro animal al hogar.

Aguirre recomienda que esto se analice primero con un experto en comportamiento canino que guíe el proceso para evitar peleas.

“El perro que ya estaba en casa toma el liderazgo. El nuevo llega a absorber la rutina del hogar y comportamientos del referente: dónde hacer sus necesidades, el horario de comida en casa. El nuevo va a aprender mucho del líder”, indica. “Hay pocos casos en los que el acople no es exitoso. Pasa cuando la mascota que ya estaba en el hogar es muy mimada”.

Reconstruir la rutina es esencial. Cambiar de compañero de paseos y juegos, ya sea humano o canino, es un cambio significativo para un perro. Afianzarse a estas alteraciones podría tomar meses, pero es posible. 

Estudio

Una investigación publicada por científicos de Italia, Suiza, Bélgica y el Reino Unido en 2022 identificó las reacciones de un grupo de perros italianos ante la muerte de otro can del hogar. Lo hicieron mediante un cuestionario para los dueños.

El 67 % de los perros sobrevivientes buscó más atención de sus dueños, el 57 % jugó menos, el 35 % empezó a dormir más y el 32 % disminuyó su apetito. Más del 32 % de los dueños encuestados observó estas alteraciones por hasta seis meses.

Los científicos ofrecen distintas explicaciones para algunas de las conductas. Una es el contagio entre especies: el estado emocional de los cuidadores afecta el proceder de los perros.

“Podría ser el resultado de una larga historia de afiliación con los humanos”, dice parte de la publicación. “Es una característica fundamental para animales que viven en grupos sociales cercanos”.

También encontraron que las conductas descritas fueron más probables en animales que tenían buenas relaciones con el perro fallecido, o si eran padres e hijos. El tiempo que pasaron juntos, en contraste, no fue un elemento predictor.

Esto indica que el comportamiento canino se ve trastocado por una pérdida, aunque todavía no es suficiente evidencia científica para concluir que los canes son capaces de pasar por un duelo.

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