Comer en el avión: por qué la comida pierde sabor y qué hay detrás de los menús a bordo
La altura, la presión y la logística explican por qué los menús a bordo no convencen y qué podrían hacer las aerolíneas para mejorarlos

La comida en los vuelos pierde sabor a 30.000 pies
¿Pollo o pasta? Una de las preguntas frecuentes cuando estás volando en una aerolínea hacia cualquier destino. Conclusión: viajar es lindo, pero comer en el avión quizá no tanto. En varias ocasiones he reflexionado acerca de la comida que se ofrece en los aviones y por qué su calidad es muy regular o mala. En este caso tomemos en cuenta exclusivamente el servicio en clase económica donde en raras ocasiones nos topamos con algún alimento fresco, de buen sabor y textura.
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Una experiencia que puede mejorar
Es cierto que de acuerdo con la ciencia las comidas y bebidas saben distinto a 30.000 pies de altura por diversos motivos, entre estos, la baja presión del aire, lo cual afecta al sentido del gusto y del olfato. Además, los aviones cuentan con cocinas poco adecuadas en las que solo se pueden recalentar los alimentos que fueron previamente preparados, y en la mayoría de casos, con muchísimas horas de anticipación.
Todo esto va complicando la ecuación. Sumado a la propuesta básica del menú de las empresas de catering que se rigen por ciertos lineamientos en la elaboración como el poder resistir la cocción, luego el enfriamiento y horas después el recalentamiento de los alimentos; tomando también en cuenta que puedan ser platos que satisfagan los gustos del pasajero promedio.
Quizá es muy soñador pedir que, a pesar de los retos y dificultades de este modelo de negocio, estas empresas especializadas en desarrollar la alimentación de las líneas aéreas busquen alternativas que además de cumplir con los requisitos, puedan ofrecer una mejor propuesta culinaria en cuanto a la calidad de los ingredientes y su valor nutricional.
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Es comprensible que no se pueda ofrecer alta cocina o de estilo gourmet, no se trata de ir por esa línea, sino más bien de encontrar calidad y buen gusto en la sencillez de un plato. Por otro lado, tal vez es una oportunidad para emprender un negocio enfocado en elevar el nivel de la comida que se sirve en las alturas y que logren entregar un mejor producto que el que encontramos en la actualidad.
Satisfacer el paladar de un montón de clientes jamás será tarea fácil, pero encontrar alternativas de mejor calidad alimenticia en un menú, inclusive en el de los snacks, podría ser un factor diferenciador sumamente valioso para una aerolínea.
Mientras tanto, no es una mala idea llevar una pequeña lonchera con algunas opciones para comer durante el vuelo, así nos aseguramos de ingerir preparaciones con mayor frescura y con mejores ingredientes durante nuestro trayecto.