Somos vulnerables

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Somos vulnerables

Vivimos en zonas de riesgo y somos vulnerables, lo hemos aprendido de forma dolorosa. El riesgo se relaciona con el peligro latente ante la probabilidad de ocurrencia de un evento debido a fenómenos naturales o humanos, al cambio en el ecosistema y a las pérdidas luego de su ocurrencia. La vulnerabilidad está ligada a procesos de planificación, al respeto de las normativas constructivas y a las dificultades que se enfrente para reponerse del daño sufrido. Esa vulnerabilidad responde a la propia historia de los asentamientos, ligada a los procesos de colonización del territorio, pero también al grado de prevención y al uso responsable de la técnica constructiva.

El arquitecto japonés Shigeru Ban afirma: “Los terremotos nunca matan a la gente, pero el colapso de los edificios sí”. Eso es lo que hemos visto en las zonas más afectadas. ¿Por qué un edificio resistió y otro junto a este se derrumbó? La respuesta es simple, porque el segundo estuvo mal construido. ¿Qué implica esto? Hay algunos factores a considerar: el no respeto a las normas de construcción, la informalidad que se traduce en que las obras son asumidas por gente sin formación, el uso inadecuado de materiales de construcción (por ejemplo usar arena de mar en la mezcla del hormigón), errores en el diseño y, en algunos casos, uso deliberado de materiales inadecuados.

En 1879 el francés Charles Wiener describía el efecto de los sismos en las edificaciones de madera de Guayaquil: “Los terremotos, que suelen ser bastante prolongados, imprimen a estos edificios oscilaciones que derribarían los de piedra, por sólidos que fueran; en cambio, no producen ningún efecto destructor en esas construcciones que oscilan, crujen y continúan incólumes, como un barco en un mar agitado”. Es decir, estas casas de madera, por su liviandad y flexibilidad, regresaban a su posición original.

El arquitecto Antonio Gaudí planteaba que ser originales significaba volver a los orígenes. El desafío está en usar la tecnología contemporánea sin olvidar las buenas experiencias del pasado y sobre todo, hacerlo de manera responsable.

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