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Pagar la jubilacion como rentabilizar la reserva
Sería interesante que hicieran una provisión real para la jubilación y la invirtieran en el mercado de valores, que sí rinde. Esta propuesta podría estimularse con deducciones tributarias para quienes sí hagan una provisión real del fondo

Veinticinco años ahorrando. Si a las familias les cuesta mantener un fondo de dinero alimentado durante tanto tiempo para afrontar las vicisitudes e imprevistos de la vida, lo mismo les pasa a las empresas. Pero las compañías tienen la obligación de responder por jubilación patronal que se devenga a partir de los 25 años (o de 20 a 25 años, proporcionalmente).
Por eso, van anotando en sus libros de cuentas cuánto sube el monto de lo que, a futuro, tendrán que pagar a sus empleados jubilados. “La jubilación patronal es un concepto donde las empresas van provisionando contablemente (no en efectivo) la estimación (vía un estudio actuarial) de la jubilación a la que tendría derecho un colaborador, provista por la empresa”, explica el asesor bursátil Paúl Palacios, director de la firma Palacios-Martínez.
A su juicio, sería muy productivo, tanto para la economía como para la empresa, que esa reserva pasase de ser una anotación contable a un fondo real invertido en valores. Esto tendría un cuádruple efecto. El primero: la empresa sí tendría disponible el fondo para responder a la obligación sin importar qué tan bien o mal le fue al negocio.
Como recuerda Caterina Costa, presidenta de la Cámara de Industrias de Guayaquil, para las empresas es muy importante realizar un cálculo ajustado. De hecho, recuerda la confusión que se generó recientemente -ya resuelta- sobre si ese cálculo debía tomar como referente de actualización los bonos de Estados Unidos o los bonos corporativos de Ecuador. Eso hacía que el monto a provisionar fuese mayor o menor.
Pero además de garantizarse tener el dinero reservado, al comprar papeles de otras compañías recibiría un rendimiento (que suele ser mejor en los títulos a largo plazo) y se genera un flujo en el mercado de valores del que se benefician otras firmas que van en busca de financiamiento.
“A pesar de que sea bueno para la economía, las empresas no harán masivamente una reserva líquida si es que no existe el estímulo para que así se haga”, asume Palacios. Más que imponer cosas, propone, habría que ofrecer incentivos -como deducciones fiscales, por ejemplo- a quienes se acojan a este modelo. De momento, es solo un planteamiento.
1. Un fondo real para la jubilación
La idea es que las empresas conformen un fondo real con los montos que previsiblemente tendrán que pagar por jubilación patronal, en lugar de mantener durante años una mera provisión contable que no tiene el monto líquido y disponible. El objetivo es garantizar que podrán responder a futuro ante sus obligaciones para con los trabajadores.
El objetivo es garantizar que podrán responder a futuro ante sus obligaciones para con los trabajadores.
Si ese fondo real para la jubilación patronal se invierte en el mercado de valores, se separa el riesgo de la empresa del riesgo de la jubilación.
De esta manera, si algo pasa con la viabilidad de la empresa en los años venideros hasta que se haga efectiva la obligación de jubilación patronal, esta última no se ve comprometida. Es decir, no se impedirá que el empresario cumpla con su obligación ante el trabajador de jubilación patronal en el momento indicado.
2. Rendimiento como inversión
El invertir en el mercado de valores las provisiones líquidas con las que responderían a futuro, las empresas obtienen una rentabilidad.
Si las empresas constituyen un patrimonio líquido con la reserva para jubilación patronal, el dinero sale de la empresa y va a un fondo independiente. Pero, ¿ese fondo independiente dónde invierte? Lo hace en el mercado de valores. Por tanto, la liquidez regresa al sector privado. Visto individualmente, se puede pensar que sale la liquidez, pero en su conjunto la liquidez se mantiene en el sector privado.
Colocan ese dinero en papeles de otras empresas que después retornan con intereses. Sobre todo, teniendo en cuenta que los títulos de largo plazo son más atractivos por su mayor rendimiento.
3. Estímulo a la bolsa de valores
El mercado de valores se dinamiza. Las bolsas de valores de Quito y Guayaquil mantienen unos montos de negociación aún pequeños.
Se promueve el desarrollo del mercado de capitales, masificando la propiedad de los medios de producción a través de soluciones de mercado.
Se favorece el acceso a una nueva fuente de financiamiento para las empresas, particularmente para las medianas, las cuales pueden acudir al mercado de capitales en la búsqueda de recursos.
4. Un esfuerzo con estímulos
Mantener una provisión real para responder a futuro ante la jubilación patronal significaría un sacrificio de liquidez a las empresas. Pero puede suavizarse en función del plazo transitorio y, además, de los estímulos que se reciban.
El esfuerzo depende de la progresividad de transformación de los recursos que hoy se encuentran como reserva contable y deben convertirse en reservas líquidas. Aquello dependerá de la norma que los rija. Si el plazo es corto, el esfuerzo es mayor para una empresa particular.
Viéndolo desde el punto de vista macro, el impacto para el sector productivo es muy positivo. A pesar de que sea bueno para la economía, las empresas no harán masivamente una reserva líquida si es que no existe el estímulo para que así se haga.
Por ejemplo, se podría establecer que es obligatorio hacer la reserva para jubilación patronal, pero solo será deducible de impuestos como gasto en el evento en que se constituya de manera líquida en un patrimonio externo a la empresa.