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OJO OJO CARTA VA COMPLETA

Señor director: El progreso, la globalización, “la modernidad”... son conceptos que tienen muchos aspectos positivos, pero también uno negativo: la desvirtuación de ideas e instituciones que tradicionalmente eran importantes y que con el paso del tiempo tienden a dejar de serlo, o a perderse el respeto por las mismas, en el caso concreto de este texto quiero hacer referencia a una institución que para mí siempre ha sido un referente en mi vida: la monarquía.

La pregunta de para qué sirve la monarquía en los tiempos actuales está en boca de mucha gente, parece un concepto medieval sacado de los libros de historia y con pocos argumentos a su favor.

No para mí, ni para muchas personas que seguimos considerando importante la existencia de la misma.

El Reino de España es una monarquía parlamentaria cuyo jefe de Estado es el rey, pero los poderes recaen sobre el poder Legislativo (Parlamento) y el poder Ejecutivo (Gobierno) limitando y recortando, por tanto, los poderes del rey.

España es un estado monárquico desde el siglo XV, con dos periodos republicanos entre medias, el 22 de noviembre de 1975 con el fin de la dictadura de Francisco Franco, don Juan Carlos de Borbón es proclamado rey de España y tras casi 40 años de exitoso reinado abdica el 14 de junio del 2014 en su hijo Felipe VI.

Es imposible intentar entender la historia de España, su cultura, su riqueza y su evolución sin tener presente el papel de la monarquía a lo largo de la misma, ejemplos concretos podrían ser la actuación fundamental de don Juan Carlos en la transición de una dictadura a una democracia y su excelente manejo de la situación en el intento de golpe de Estado en 1981.

Pero más allá de estos hechos reales, está la percepción, el sentimiento, el simbolismo, la tradición... lo que implica la idea de la monarquía, y para mí y para muchos españoles sigue siendo la institución que nos representa, que representa la “marca España” dentro y fuera del país.

El rey ejerce un papel importante desde la perspectiva internacional, abre fronteras, lima asperezas, representa los intereses diplomáticos del país, y desde la perspectiva nacional ejerce un papel aún más crítico: la permanencia, la estabilidad, a pesar de los cambios, de las dificultades, de las oposiciones, sigue representando a una gran nación y a los españoles.

Al rey no lo elige el pueblo, pero es el pueblo quien lo aplaude o lo lapida, y a diferencia de los políticos el rey ocupa su puesto por herencia lo que ayuda a no corromper el sentido original de la institución, no pierde la razón de ser inicial una vez que ocupa su puesto y se ve “cegado por el poder”, los gobiernos cambian, y las personas necesitamos saber que hay algo que permanece a pesar de los tiempos, a pesar de las decisiones y las votaciones, algo que debe permanecer ajeno a ideologías y ambiciones no siempre correctas.

Para mí es símbolo de unidad nacional, de estabilidad institucional, es símbolo de pasado, presente y futuro de una España en ocasiones no tan lógica y cuerda, que se adapta como puede a los cambios que le tocan y del que no siempre es protagonista voluntaria.

Y junto con nuestra bandera, nuestra monarquía y nuestro rey son y serán símbolo de permanencia, seguridad y sobre todo, de orgullo de ser y sentirse español.

Almudena Cardenal