Necesario, mas no suficiente

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Necesario, mas no suficiente

Después de un año de haberse aferrado al modelo fracasado de la expansión fiscal, el Gobierno cambia de rumbo con su flamante ministro de finanzas.

El proyecto legislativo propone recaudar recursos para el Gobierno por medio de la remisión de intereses y multas en las deudas tributarias; hay incentivos tributarios, algunos de ellos de tipo societario y otros planteados con el propósito de captar nuevas inversiones, expresamente en el sector de vivienda social; se establece la prohibición de que el BCE negocie con papeles del Estado; y, para restaurar de alguna forma la seguridad jurídica societaria, se propone limitar la exposición de riesgo de los socios de las empresas a los valores representativos en las tenencias de acciones.

Los cambios planteados son necesarios para argumentar que hay un nuevo rumbo, con una visión que transmite varias señales requeridas por el sector privado para retomar las tareas de producción. A esto se unen iniciativas con valor simbólico pero correcto, como lo son la venta de vehículos de alta gama utilizados por ministros en la época del consumo conspicuo de los once años previos de gobierno.

De la misma forma, la participación del país como observador dentro de las deliberaciones de la Alianza del Pacífico, constituye otra muestra clara de que los vientos se mueven en otra dirección.

Pero, siendo necesarios, los cambios propuestos no son suficientes. El problema de fondo de la economía ecuatoriana sigue siendo el desequilibrio fiscal. Se sabe que el ministro de finanzas propondrá la vigencia de una serie de normas macrofiscales que apunten a recobrar el equilibrio fiscal, en una tarea que será incompleta si no se establecen reglas significativas de reducción del tamaño del Estado.

Los riesgos del gradualismo parsimonioso son reales y dan al traste con los planes mejor trazados y las buenas intenciones. El grueso de la amortización de la deuda pública se dará entre 2022 y 2027, por lo que podemos asegurar que los ajustes durarán fácilmente una década.

El broche de suficiencia se cerrará cuando los ecuatorianos podamos afirmar que hay voluntad política, equidad social, consistencia en la acción y conocimiento apto del manejo económico para armar el proyecto de país que requiere el Ecuador.