“Para mejorar la universidad hay que apuntar a los ninos de 0 a 6 anos”

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“Para mejorar la universidad hay que apuntar a los ninos de 0 a 6 anos”

El sociólogo Joaquín Brunner dialogó con EXPRESO sobre las posibles estrategias para lograr una real igualdad de oportunidades de acceso a la universidad en la región.

Es Director de la cátedra Unesco de Políticas Comparadas de Educación Superior y consultor internacional en Educación

Usted ha publicado informes sobre la desigualdad educativa en su país, Chile. ¿Cómo se evidencia eso en el ingreso de los chicos a la educación superior?

- Bueno, este es uno de los puntos en que uno puede hablar con toda tranquilidad de un fenómeno a nivel latinoamericano. Esto es algo que ocurre en todos nuestros países y tiene que ver con que los resultados educacionales de la etapa previa a la universidad (es decir, de la etapa escolar en toda América Latina, sea en Brasil, Colombia, Ecuador) muestran que tenemos aún enormes rezagos.

- ¿Por ejemplo?

- Es decir, los niños que nacen en hogares de menores ingresos, y muchas veces en familias vulnerables por la pobreza, luego van en general a los colegios más débiles del respectivo país. Si es que terminan la primaria y secundaria, sobre todo, terminan con una débil formación. Y luego, o bien no pueden ingresar a la educación superior en los países donde hay alguna selección porque no obtienen el puntaje necesario; o bien por razones económicas deben ir directamente al mercado laboral. Cuando ingresan a la educación superior, estos chicos que vienen de una familia vulnerable son los más expuestos a abandonar los estudios. Entonces, al final, los que logran terminar una carrera son muy pocos. Eso ocurre en todos nuestros países y no lo vamos a solucionar mientras no solucionemos los problemas de origen.

- ¿Cuáles son esos problemas?

- Esos problemas son qué es lo que pasa dentro de la familia, qué es lo que pasa con el niño dentro de los 0 y 3 años, entre los 3 y 6 años, antes de entrar a la educación obligatoria. Y luego qué es lo que pasa desde el kínder hasta que terminan los 10 o 12 años de la educación obligatoria. Pero el problema de la desigualdad de origen socioeconómico hay que tratarlo antes que todo a nivel comunitario. Hay que apoyar a la familia más vulnerable para que pueda cuidar, fomentar y estimular el desarrollo de estos pequeños, que haya salas cuna y jardines de calidad.

- ¿Por qué en esa edad?

- Toda la investigación internacional muestra que lo que ocurre entre los 0 y 6 años es la parte más crucial desde el punto de vista del desarrollo de las capacidades naturales que tenemos. No es que los niños de clase alta tengan naturalmente más talento e inteligencia que los otros.

- Pero las políticas más conocidas que se plantean en la región para buscar la igualdad de oportunidades en educación superior son ampliar el número de cupos o extender la gratuidad de los estudios.

- Cuando se dice en América Latina ‘Vamos a resolver los problemas de la desigualdad metiendo más jóvenes a la educación superior’, eso no sirve de nada. Estoy exagerando, por lo menos le aumenta un poco las posibilidades. Pero en realidad el problema no lo vamos a poder resolver nunca al final, porque ya la desigualdad se ha acumulado a lo largo de los diez o doce años de escolaridad obligatoria, más los seis anteriores, o sea a lo largo de 18 años.

- ¿Entonces, las políticas para mejorar la educación deben empezar por la parte inicial antes que por la universitaria?

- Absolutamente. Algunos países que han logrado tener sistemas igualitarios, algunos países nórdicos, algunos asiáticos como Corea del Sur, es porque tuvieron una muy sólida formación temprana de los niños, antes de entrar al sistema escolar. Luego, colegios igual de buenos en calidad, para todos los jóvenes. Ahí han construido una base real de igualdad de aprendizaje. En América Latina, sin embargo, tenemos problemas de rezago, de modo que cuando se mira el desempeño de los jóvenes en las pruebas PISA (pruebas internacionales de educación) a los latinoamericanos les va mal.

Esas estrategias de solución no son de resultados a corto plazo. No es algo que se puede ver en uno o dos años. Son de largo plazo. Y voy a decirlo así: ¿Cuál es la política más importante para mejorar la educación superior de un país? La que se aplica entre los niños de 0 a 6 años de edad. Eso es lo más importante. Y de eso hay toda la evidencia empírica que usted quiera, en las mejores universidades de EE. UU. y de Europa. La Neurobiología sobre todo ha demostrado que esas son las etapas claves para el desarrollo del cerebro, de las capacidades. No tiene que ver con comprensión lectora o con matemáticas, tiene que ver con otras cosas, seguridad, autoestima, confianza, esa es la política más importante para la educación superior.

- ¿Hay otra?

- Luego, la segunda política es la que hago con los chicos entre los 7 y los 18 años. Si tenemos diferencias entre un colegio que enseña en doce años lo que se supone que debe enseñar en doce años, y otro que en doce años apenas enseña lo que se aprende en 9 años, y eso pasa en nuestros países; entonces quiere decir que el chico de familia acomodada tiene tres o cuatro años más de aprendizaje real que el de familia pobre. Y luego su comportamiento en la educación superior va a ser completamente distinto, para elegir carreras distintas o una universidad. Y los que llegan con un aprendizaje real de 9 años son los que van a desertar.

- ¿Qué pasó en Chile tras las marchas de los jóvenes por más acceso a la educación superior?

- Que ahora son los estudiantes sin recursos los que tienen gratuidad, no la universidad pública. El estudiante pobre tiene gratuidad en la universidad a la que vaya, sea pública o privada, si tiene los puntajes y los méritos. El Estado le asegura la gratuidad. Pero no a todo el resto de las familias. Lo único en que los ayuda es que tiene un gran sistema de crédito (préstamos). Durante mucho tiempo tuvimos en Chile un mal diseñado sistema de créditos, por eso hubo protestas, porque los chicos salían con una deuda muy grande. Ahora se está cambiando y creando un nuevo sistema de crédito para que nunca la deuda sea como una mochila pesada que lo hunde.