
Noviembre en la mira: "elecciones podrían chocar con el pico de ventas"
El pico de consumo puede coincidir con semanas de incertidumbre electoral, según Jorge Wated, empresario
El debate por el cambio de fecha de las elecciones se ha trasladado del plano político al económico. La decisión de adelantar los comicios de autoridades locales y del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) a noviembre, bajo el argumento de evitar posibles afectaciones por el fenómeno de El Niño, ha abierto una discusión que va más allá del clima: ¿qué impacto tendrá en el comercio?
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La controversia no es menor. Desde el ámbito científico ya se ha advertido que no es posible prever con certeza cómo se comportarán las lluvias el próximo año, lo que ha alimentado críticas a la medida. Pero, en paralelo, el sector comercial ha comenzado a analizar en las cuentas de la red social X los efectos de intervenir uno de los períodos más sensibles del calendario económico.
Las posturas son opuestas. Por un lado, Mónica Heller, presidenta de la Cámara de Comercio de Quito, considera que mover las elecciones a noviembre podría evitar interferencias con fechas como San Valentín, que dinamizan el consumo en febrero. Desde su perspectiva, se trataría de una decisión que protegería la actividad comercial.
Noviembre es un mes de alta venta comercial
Sin embargo, otros actores ven el escenario de forma distinta. Jorge Wated, empresario y ex trabajador público sostiene que el cambio no solo no protege al comercio, sino que lo expone en el momento más crítico del año. Y los números respaldan esa preocupación.
Entre octubre y diciembre se concentra entre el 30 % y el 40 % de la facturación anual del sector comercial, según Wated. "Solo la campaña navideña representa alrededor del 22 % de las ventas en ciudades como Guayaquil, mientras que eventos como el Black Friday han llegado a generar más de 5.500 millones de dólares en ventas, con crecimientos sostenidos", agrega.
Estimada Mónica con mucho respeto, el argumento no se sostiene técnicamente. Adelantar elecciones a noviembre no protege más bien afecta la actividad comercial en el trimestre más importante del año.
— Jorge Wated Reshuan (@JorgeWated) March 29, 2026
Solo la campaña navideña concentra alrededor del 22% de las ventas anuales… https://t.co/0eYsYQ6Qcb
La promoción comercial y la publicidad de candidatos en noviembre
En ese contexto, noviembre dista de ser un mes “neutro”. Marca el arranque del pico de consumo más importante del año, impulsado por factores como el pago del décimo tercer sueldo, las promociones comerciales y la cercanía de la Navidad. Introducir un proceso electoral en ese periodo podría traducirse en semanas de incertidumbre, ajustes logísticos y una posible desaceleración en decisiones de compra e inversión.
El contraste con febrero es evidente. San Valentín, aunque relevante, tiene un impacto acotado a pocos días y es previsible para el comercio. Desde una mirada técnica, su afectación sería considerablemente menor frente a una intervención en plena temporada alta.
Así, la discusión sobre el calendario electoral deja de ser únicamente política. En el fondo, lo que está en juego es si mover las elecciones realmente protege la actividad económica o si, por el contrario, la coloca en una zona de mayor vulnerabilidad justo cuando concentra buena parte de sus ingresos anuales.
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