
Del desplome al negocio: la doble cara de la crisis del plátano
Mientras el campo pierde, exportadores ven en el excedente una oportunidad industrial.
El conflicto comercial entre Ecuador y Colombia pasa factura en el campo, pero no de la misma manera para todos. Mientras los productores de plátano enfrentan pérdidas por la caída de precios, el sector exportador intenta convertir la crisis en una oportunidad.
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El golpe más fuerte lo sienten quienes están en la base de la cadena. El cierre del mercado colombiano, que antes absorbía unas 40.000 cajas semanales, ha provocado una sobreoferta que ya se siente en los bolsillos. El precio de la caja de plátano, que meses atrás se ubicaba entre 10 y 12 dólares, hoy se paga entre 4 y 4,50 dólares, según denuncia Rafael Torres, presidente de la Federación Nacional de Plataneros del Ecuador.
El problema, dice, no es solo la caída de la demanda externa, sino lo que ocurre dentro del país. Productores acusan a exportadores e industriales de incumplir el precio oficial de sustentación y aprovechar la sobreoferta para pagar menos. A esto se suma, aseguran, la falta de controles por parte de las autoridades.
La situación se agrava con el freno casi total de las exportaciones hacia Colombia. De los entre 60 y 80 camiones que cruzaban semanalmente la frontera, ahora apenas circulan unos 15, muchos de ellos por rutas informales. El resultado: hasta un 30 % más de producto en el mercado local y una presión a la baja sobre los precios.
En este escenario, los productores hablan abiertamente de crisis y de abandono institucional. Incluso cuestionan iniciativas oficiales como “Marzo, mes del plátano”, que, según el gremio, no logró dinamizar el consumo ni aliviar la situación del sector.
La opción de elaborar más harina de plátano
Pero del otro lado de la cadena, la lectura es distinta. Para los exportadores, el excedente abre una posibilidad de reconversión. Eduardo Manrique, presidente ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Plátano, plantea que el producto que no logra salir del país puede ser absorbido por el mercado interno y la agroindustria.
La estrategia pasa por incentivar el consumo local, a través de ferias y promoción gastronómica, y, sobre todo, por transformar el plátano en nuevos productos. Entre las opciones está la producción de harina para colaciones escolares y centros de acogida, una alternativa que permitiría dar salida al excedente.
Desde este sector se reconoce que el aumento de la oferta podría presionar los precios a la baja, pero sostienen que sería un efecto temporal. El alto consumo interno, que ronda los 40 kilos per cápita, dicen, ayudaría a estabilizar el mercado en el mediano plazo.
En el 2025 hubo menos exportación de verde
Mientras tanto, el sector platanero se prepara para llevar su reclamo a la Asamblea Nacional, donde pedirá la reapertura del mercado colombiano. La preocupación no es menor: advierten que lo que hoy ocurre con el plátano podría extenderse a otros productos agrícolas.
De acuerdos con datos de Asoexpla, la industria exportadora de plátano vende el 70 % de su producción a Estados Unidos. Le sigue la Unión Europea con un 20 %. A Colombia, en 2024 que fue un año promedio vendió el 6,35 % (más 2 millones de dólares) y el año pasado, atípico por enfermedades que redujeron la oferta, se envió solo el 1,56 % (376.948 dólares).
Así, la crisis revela una fractura dentro del mismo sector. Para unos, es un escenario de pérdidas crecientes; para otros, una oportunidad de transformación. En el medio, miles de productores siguen esperando respuestas en un mercado cada vez más saturado e incierto.
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