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Diario Expreso Ecuador

Copa mundial de fútbol 2026

¿Por qué el fútbol une más que la política? Expertos analizan el fenómeno mundialista

La reciente victoria de Ecuador desató celebraciones masivas, motivó un feriado y volvió a demostrar el poder del fútbol para unir al país

La celebración de los ecuatorianos porque La Tri ganó 2-1 a Alemania.

La celebración de los ecuatorianos porque La Tri ganó 2-1 a Alemania.ALEX LIMA

Gabriel Cornejo
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La histórica victoria de Ecuador por 2-1 sobre Alemania en el Mundial desató una celebración sin precedentes en todo el país. Miles de personas salieron a las calles con banderas, camisetas y caravanas improvisadas para festejar un resultado que alimentó la ilusión de avanzar en el torneo. La euforia fue tan grande que el Gobierno anunció de manera inmediata un feriado nacional para permitir que los ecuatorianos acompañaran el siguiente encuentro de la Tri. Más allá de la fiesta, el triunfo volvió a poner sobre la mesa una pregunta recurrente: ¿por qué el fútbol consigue unir al país como pocos acontecimientos lo hacen?

Un análisis desde la sociología

El sociólogo Héctor Chiriboga considera que ese sentimiento de unidad responde al vacío que han dejado otros referentes nacionales. "Hubo una época en que la política sí construía un nosotros, cuando la gente sentía que eso que llamaba nación la representaba y se sentía parte de ella", explica. Sin embargo, sostiene que "el Estado y las élites no supieron construir un mito del Ecuador y no supieron mantenerlo", por lo que el fútbol ha terminado ocupando ese lugar simbólico que permite, aunque sea por unas horas, que millones de personas compartan una misma identidad.

Hubo una época en que la política sí construía un 'nosotros'; hoy ese espacio de identidad colectiva lo ocupa el fútbol, aunque solo sea por un momento.Héctor Chiriboga, sociólogo y docente universitario

Para Chiriboga, una de las imágenes que mejor resume ese fenómeno ocurrió durante las celebraciones posteriores al triunfo. "Ayer salí y vi a unas mujeres indígenas, aquí en Vélez y Chimborazo, que se dirigían hacia la 9 de Octubre con la bandera y estaban emocionadas. En ese rato hay algo que se solidifica como somos nosotros", relata. No obstante, advierte que esa cohesión es momentánea. "Cuando uno empieza a escalar un poco más y vas al estadio, entonces ya ves galería, ves palco y ves las suites. Eso te da cuenta de que detrás de toda esa algarabía las divisiones sociales siguen existiendo". Incluso añade que "no vamos a ser mejores después de este partido", porque los cambios profundos "empiezan en la escuela y empiezan en la familia".

Una lectura similar plantea el sociólogo Carlos Tutiven, quien sostiene que la sociedad contemporánea perdió los grandes referentes que antes daban cohesión a la comunidad. "La sociedad posmoderna ha ido perdiendo poco a poco los referentes culturales de carácter universal que daban sentido y cohesión a la comunidad", afirma. En ese escenario, considera que "el pueblo ha encontrado el último referente identificatorio que les da identidad y reconocimiento mundial", gracias a que el fútbol se convirtió en un símbolo asociado a la marca país y al reconocimiento internacional.

El fútbol: "Un ritual de masas"

Sin embargo, Tutiven aclara que la euforia deportiva tiene un alcance limitado. "El Mundial es un ritual de masas que pone entre paréntesis los problemas cotidianos. No es para nada una solución, sino un placebo momentáneo", señala. Añade que, cuando el torneo termina o la Selección pierde, "regresan todas las emociones negativas, los prejuicios sociales", aunque permanezcan "la memoria, el relato y las imágenes" que fortalecen el imaginario colectivo construido alrededor del deporte.

Desde la psicología, Luiggi Sáenz de Viteri explica que el fútbol funciona como un mecanismo de bienestar emocional. "Los deportes masivos llevan a que las personas liberen esa sensación de frustración y de pesimismo generalizado", sostiene. A su juicio, se trata de "un mecanismo de catarsis, de liberación emocional, de desfogue" que fortalece el sentido de pertenencia al compartir la alegría con familiares, amigos e incluso desconocidos. 

Sin embargo, recuerda que "pasados los eventos la realidad siempre ocupa su lugar", por lo que la emoción de una victoria representa un respiro colectivo, pero no sustituye las transformaciones profundas que el país necesita.

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