investigación universitaria
Polifenoles naturales muestran potencial contra enfermedades neurodegenerativas
Estudio de la UDLA destaca que los polifenoles presentes en plantas ornamentales y frutales ayudan a combatir el estrés oxidativo y la inflamación cerebral

Una revisión científica publicada en Antioxidants identificó que diversos polifenoles presentes en plantas poseen mecanismos antioxidantes y antiinflamatorios con potencial para proteger el cerebro.
La búsqueda de nuevas alternativas para enfrentar enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson ha llevado a la ciencia a mirar nuevamente hacia la naturaleza. Una revisión sistemática publicada en la revista Antioxidants, liderada por el investigador de la Universidad de Las Américas (UDLA), José Eduardo León Rojas, junto con especialistas de universidades chilenas, identificó que diversos polifenoles presentes en plantas poseen mecanismos antioxidantes y antiinflamatorios que podrían convertirse en la base de futuros tratamientos para proteger el cerebro.
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Polifenoles muestran potencial neuroprotector
José Eduardo León Rojas explica que el principal aporte de la investigación es demostrar el potencial biológico de estos compuestos, aunque aclara que todavía no pueden considerarse un tratamiento. "El hallazgo más relevante es que algunas plantas, en este caso Parthenocissus quinquefolia (viña virgen), planta trepadora ornamental, muy utilizada para cubrir paredes, cercas, pérgolas y fachadas de edificios, contienen una variedad importante de polifenoles con capacidad antioxidante y antiinflamatoria. Sin embargo, es importante ser cautos.
La revisión no demuestra que esta planta cure o prevenga estas enfermedades; lo que muestra es que contiene compuestos con mecanismos biológicos interesantes que podrían servir como punto de partida para futuras investigaciones sobre neuroprotección", afirma.
El investigador detalla que sustancias como la catequina, la quercetina, la rutina y la viniferina actúan fortaleciendo las defensas naturales de las células. "Estos compuestos pueden actuar como una especie de apoyo para los sistemas de defensa de las células. Ayudan a neutralizar radicales libres y también activan rutas internas de protección celular como Nrf2. En términos sencillos, no solo apagan algunos procesos dañinos, sino que ayudan a que la célula active sus propios mecanismos de defensa", señala León Rojas, quien añade que estos resultados aún deben confirmarse mediante estudios clínicos en seres humanos.
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Desde Chile, el académico Juan José Valenzuela, de la Universidad Andrés Bello, coincide en que la revisión aporta evidencia importante sobre el papel de estos compuestos naturales. "Considero que el hallazgo más relevante es la identificación de compuestos bioactivos, principalmente polifenoles como flavonoides y estilbenos, con una marcada actividad antioxidante y antiinflamatoria. Estos mecanismos son altamente relevantes en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson, donde el estrés oxidativo y la inflamación crónica son factores clave en la progresión del daño neuronal", sostiene.

Polifenoles presentes en plantas abren nuevas posibilidades científicas para combatir enfermedades del sistema nervioso.
Sin embargo, ambos investigadores advierten que el camino hacia un medicamento todavía es largo. León Rojas enfatiza que "no basta con que un compuesto tenga actividad antioxidante en una prueba química. Hay que demostrar que se absorbe bien, que llega al tejido donde debe actuar, que es seguro y que los extractos pueden estandarizarse. Solo después de ese proceso se podría hablar de un uso clínico responsable". En la misma línea, Valenzuela recuerda que aún es necesario realizar ensayos clínicos en humanos y comprobar la biodisponibilidad de estos compuestos antes de pensar en aplicaciones terapéuticas.
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Más allá de los avances científicos, la investigación abre una oportunidad para Ecuador y América Latina. "La región podría desarrollar líneas de investigación para identificar compuestos naturales, evaluar su seguridad y estudiar si pueden convertirse en fitoterapéuticos, nutracéuticos o incluso en modelos para nuevos medicamentos. Si se hace bien, esto podría fortalecer la ciencia local, generar productos más accesibles y promover una bioeconomía basada en el conocimiento", destaca León Rojas.
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La revisión concluye que las plantas ricas en polifenoles y frutas como las uvas, los arándanos, las fresas, las cerezas, las manzanas y las granadas; verduras como la cebolla y las espinacas; además del té verde, el cacao, el café, las aceitunas y diversos frutos secos, son fuentes naturales de estos compuestos antioxidantes que representan una prometedora fuente de compuestos para combatir el estrés oxidativo y la inflamación asociados con enfermedades neurodegenerativas.
Aunque la evidencia aún se encuentra en una fase preclínica, los investigadores coinciden en que estos hallazgos ofrecen una base sólida para futuras investigaciones que permitan transformar la biodiversidad en soluciones terapéuticas sostenibles y accesibles para la población.