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Diario Expreso Ecuador

legislación con inteligencia artificial

Juristas cuestionan la posibilidad de reconocer personalidad jurídica a la IA

El avance de la inteligencia artificial ha trasladado el debate desde la tecnología hacia la filosofía, reabriendo interrogantes sobre la dignidad

Especialistas en derecho y filosofía coinciden en que la inteligencia artificial puede asistir procesos humanos, pero no reemplazar la deliberación, la ética ni la responsabilidad social.

Especialistas en derecho y filosofía coinciden en que la inteligencia artificial puede asistir procesos humanos, pero no reemplazar la deliberación, la ética ni la responsabilidad social.Canva

Gabriel Cornejo
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La acelerada evolución de la inteligencia artificial ha abierto un debate que trasciende el ámbito tecnológico y alcanza a la filosofía, el derecho y la política. Mientras los sistemas son cada vez más capaces de generar textos, analizar información y ejecutar tareas complejas, expertos advierten que la discusión más importante no gira en torno a lo que estas herramientas pueden hacer, sino a los límites que deben establecerse para preservar la esencia de la condición humana. En un escenario donde los algoritmos comienzan a influir en decisiones cada vez más relevantes, las preguntas sobre conciencia, responsabilidad y dignidad cobran una vigencia inédita.

La IA carece de elementos para elaboración de leyes

“El derecho siempre busca ser reaccionario, no innovador”, explica Juan Jaramillo, director de la Carrera de Derecho de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), al referirse a los desafíos regulatorios que plantea esta tecnología. Para el académico, la inteligencia artificial puede apoyar múltiples procesos, pero carece de elementos fundamentales para intervenir en decisiones trascendentales como la elaboración de una Constitución. “Una carta magna requiere diálogo, deliberación humana y conciencia, cualidades que los modelos actuales simplemente no poseen”, sostiene.

Una Constitución requiere diálogo, deliberación humana y conciencia; cualidades que la inteligencia artificial no posee.Juan Jaramillo, director de la Carrera de Derecho de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL).

Más allá de los vacíos legales, la inteligencia artificial ha reactivado una discusión filosófica que parecía reservada a las aulas universitarias. “¿Qué nos define como personas?”, plantea Jaramillo al explicar que los avances tecnológicos obligan a replantear conceptos como inteligencia, conciencia y dignidad. El especialista rechaza la posibilidad de otorgar derechos a los algoritmos y advierte que hacerlo podría significar “una forma de eludir responsabilidades y de banalizar algunos temas” relacionados con la protección jurídica de los seres humanos.

El derecho bajo el control humano

La abogada guayaquileña Andrea Ramírez comparte una visión similar y enfatiza que la inteligencia artificial debe mantenerse como una herramienta de apoyo. “Puede servir para sistematizar información, comparar legislaciones o identificar contradicciones, pero no para reemplazar el trabajo que los legisladores deben hacer”, afirma. 

Según la jurista, la elaboración de leyes exige observar la realidad social, ponderar derechos y asumir responsabilidades éticas y políticas que no pueden ser delegadas a un sistema automatizado. “Es importante que las decisiones que afectan derechos y libertades sigan estando bajo control humano”, añade.

Las personas son las capacitadas para redactar leyes

Para el constitucionalista José Chalco-Salgado, el debate debe centrarse en la protección de la dignidad humana. “El derecho es una construcción humana, una construcción social que da respuesta a la sociedad”, señala. Desde su perspectiva, la inteligencia artificial puede convertirse en un asistente para distintos procesos académicos, profesionales o industriales, pero nunca sustituir la capacidad humana de deliberar, alcanzar consensos y construir pactos sociales. “La constitución es un instrumento de acuerdo; no puede excluir la participación de las personas”, recalca.

La inteligencia artificial es un instrumento de apoyo, no la protagonista del derecho.José Chalco-Salgado, doctor en Derecho y constitucionalista.

Los expertos coinciden en que la regulación de la inteligencia artificial no debe enfocarse únicamente en aspectos técnicos, sino también en principios éticos y filosóficos. “La inteligencia artificial tiene que estar reglada”, sostiene Chalco-Salgado, quien considera que el derecho debe establecer límites basados en valores fundamentales como la dignidad, la igualdad y la libertad.

En medio de una revolución tecnológica sin precedentes, la gran pregunta sigue vigente: si las máquinas pueden imitar ciertas capacidades humanas, ¿qué es aquello que nos hace verdaderamente humanos? La respuesta, coinciden los especialistas, no se encuentra en los algoritmos, sino en la capacidad humana de sentir, comprender al otro y actuar con responsabilidad frente a la sociedad.

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