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Diario Expreso Ecuador

Mujeres

Ellas encararon y ganaron al abuso

Adriana Álava convirtió una meta pendiente en un título profesional. Mariuxi Miranda halló confianza con la terapia y ayuda profesional

Realidad. Adriana se separó de su pareja en 2017. Desde ahí participa en actividades junto a sus dos hijas en Cepam.

Realidad. Adriana se separó de su pareja en 2017. Desde ahí participa en actividades junto a sus dos hijas en Cepam.

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Lo que debe saber

  • Adriana Álava y Mariuxi Miranda reconstruyeron sus vidas tras experiencias de violencia y crisis familiar.
  • Ambas encontraron herramientas para recuperar su autonomía, fortalecer su bienestar y retomar proyectos personales y laborales.

A Adriana Álava le faltaba solo un año para cumplir su sueño de graduarse como economista cuando su pareja le prohibió seguir estudiando. La posesividad de él marcó durante una década las decisiones de su vida, hasta que en 2017 decidió separarse del padre de sus dos hijas. “No fue fácil”, admite al recordar aquel momento.

Los primeros seis meses después de la separación fueron, para ella, “horribles”. Se veía “chupada y ojerosa” y tenía que salir adelante mientras cuidaba a sus hijos. Para sentirse mejor comenzó a escuchar audios motivacionales y a repetirse razones para seguir adelante por las “dos personitas” que tenía a su cargo.

También encontró alivio corriendo junto a una amiga. Juntas subían a una montaña en La Aurora y, al llegar a la cima, gritaban para liberar lo que llevaban dentro. “Nos ayudábamos mutuamente”, recuerda.

Adriana es madre de tres hijos. El mayor ya es adulto y vive fuera de la ciudad. Durante años, sin embargo, sintió que sus propios proyectos quedaban relegados. “Me quedé sin un centavo”, cuenta recordando su separación.

Una meta que quedó inconclusa

En abril de este año obtuvo el título de tecnóloga en Seguridad y Prevención de Riesgos Laborales, un logro que representa para ella la recuperación de una meta que había quedado pendiente.

En ese camino también enfrentó otros obstáculos. Trabajó como operadora en una empresa a la que califica de machista, donde, según relata, llegaron a responsabilizarla por la violencia que había sufrido. Dejó ese empleo a inicios de este año.

Su paso por el Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam) también fue importante para ella. Allí aprendió sobre sus derechos y aspectos legales que, asegura, le han servido para afrontar su proceso.

Hoy busca sostenerse con sus conocimientos y oficios. Es auxiliar de enfermería, realiza capacitaciones de primeros auxilios en empresas y coloca sueros en su ciudadela.

Mariuxi recuperó el control

Mariuxi Miranda también sabe lo que significa sentir que la vida se desarma. Hace un año estuvo a punto de perder la custodia de sus dos hijos, en medio de un proceso legal que surgió después de una historia de violencia basada en el género ejercida por su expareja.

En el caso de Mariuxi, la recuperación comenzó cuando ella decidió pedir ayuda psicológica.

Al principio, hablar de su vida con una persona desconocida no fue fácil. Estaba acostumbrada a guardar lo que sentía o a compartirlo únicamente con personas cercanas.

Sin embargo, ese espacio terminó convirtiéndose en una herramienta para recuperar el control de su vida. “Comencé a conocerme a mí misma”, reconoce al recordar la terapia.

En ese proceso pudo hablar de situaciones que no se atrevía a contar a su familia y empezó a elevar las expectativas sobre lo que quería para su futuro.

Ahora dice sentirse “en paz” y “tranquila”. Considera que toma mejores decisiones y que procura guiarse por sus valores y por aquello que quiere para su vida.

Sus hijos, Xiomara, de 11 años, y Salomón, de 8, fueron una de sus principales motivaciones para seguir adelante. Para ella, recuperar su bienestar también significaba brindarles tranquilidad.

Actualmente no tiene un trabajo formal. Vive con su madre y sus hijos en la Sergio Toral, donde vende bolos de chocolate, leche y chocobanana.

Aunque aspira a mejorar sus condiciones de vida, asegura que disfruta lo que hace porque le permite compartir más tiempo con sus hijos.

Una nueva oportunidad

Para Jeannet Barrera de Pin, coach y líder de la Iglesia Galilea, historias como la de Adriana y Mariuxi muestran la importancia de crear espacios donde las mujeres puedan encontrar herramientas para enfrentar momentos de crisis y reconstruir sus proyectos de vida. “Hay muchas mujeres que están pasando por crisis de salud mental, que las deja vulnerables”, sostiene.

Con ese propósito, la Iglesia Galilea organiza el congreso ‘Fe firme en tiempos de incertidumbre’, que se realizará en Guayaquil este sábado 15 de agosto.

  • Agresiones. La violencia contra las mujeres puede dejar consecuencias físicas, sexuales y psicológicas, además de secuelas que pueden llegar a ser mortales.
  • Acompañamiento. Mariuxi asegura que se siente en paz consigo misma tras recibir atención psicológica.
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