Quito busca cambiar las reglas del Concejo: plazos, sesiones virtuales y silla vacía en debate
El Concejo de Quito analiza cambios para acelerar ordenanzas, regular sesiones y definir nuevas reglas para sus comisiones y ciudadanos.

Proyecto. Nuevas reglas para el Concejo buscan ordenar el trámite de ordenanzas, pero generan cuestionamientos sobre tiempos y decisiones políticas.
Reforma divide criterios entre concejales
- El Concejo de Quito plantea ampliar de 90 a 120 días el trámite de ordenanzas.
- La reforma regula sesiones virtuales, participación ciudadana y funciones de las comisiones municipales.
- Concejales discrepan sobre los nuevos plazos y la modalidad de sesiones conmemorativas.
El Concejo Metropolitano de Quito busca cambiar las reglas con las que tramita ordenanzas y organiza el trabajo de sus comisiones. La Comisión de Planificación Estratégica, presidida por Analía Ledesma, presentó para primer debate una reforma que plantea nuevos plazos, regula las sesiones virtuales y busca ordenar la participación de concejales, asesores y ciudadanos.
La propuesta, sin embargo, llega al Pleno con diferencias entre los ediles. El principal contraste está en el tiempo que tendrán las comisiones para analizar los proyectos.
Mientras Bernardo Abad considera necesario fijar plazos para evitar que las iniciativas queden sin respuesta, Michael Aulestia cuestiona que se amplíen los términos cuando los actuales tampoco se cumplen.
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El plazo para tramitar ordenanzas
El proyecto plantea pasar de 90 a 120 días el plazo para elaborar los informes de primer debate, contados desde la notificación de la calificación de la iniciativa por parte de la Secretaría General.
Dentro de ese período deberá garantizarse al menos 15 días para que concejales y ciudadanos presenten observaciones o soliciten ser recibidos en comisión general.
Para Ledesma, el cambio busca ordenar las etapas de discusión y evitar que los proyectos permanezcan durante años en trámite. La concejal ha citado como ejemplo una propuesta relacionada con los servicios de delivery, que, según indicó, permanece pendiente desde 2020.
La reforma busca adaptar el funcionamiento de las comisiones a las nuevas modalidades de trabajo institucional.
Abad comparte la necesidad de establecer tiempos. Su planteamiento es que las iniciativas de los concejales deben ser tratadas y, si no corresponde aprobarlas, pasar al archivo. A su criterio, la existencia de plazos evitaría que los proyectos queden sin una definición.
Aulestia, en cambio, considera que ampliar el plazo de 90 a 120 días no resuelve el problema. El edil recuerda que ya existen términos que, según sostiene, no se han cumplido y cuestiona que su incumplimiento no genere una consecuencia jurídica que obligue a archivar automáticamente las iniciativas.

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El orden del día también genera debate
El concejal también pone el foco en una atribución del alcalde: la elaboración del orden del día del Pleno.
A su juicio, un proyecto puede cumplir los requisitos, pasar por una comisión y obtener un informe, pero todavía depende de que sea incluido en la agenda para llegar al debate.
Abad tiene otra lectura. Explica que la calificación inicial responde al cumplimiento de requisitos normativos y que, posteriormente, son las comisiones las encargadas de analizar el contenido, elaborar el informe y remitirlo al Pleno.
Con la reforma, sostiene, los proyectos deberían avanzar obligatoriamente dentro de esos tiempos.
Las sesiones virtuales entran en la reforma
La virtualidad es otro de los puntos que divide a los concejales. Ledesma menciona que la reforma establece que las sesiones ordinarias de las comisiones podrán realizarse de manera virtual por decisión de su presidencia.
Incluso una reunión convocada como presencial podría cambiar de modalidad hasta diez minutos antes cuando existan razones de caso fortuito o fuerza mayor.
El mayor desacuerdo aparece con las sesiones conmemorativas. El proyecto contempla que fechas como el 24 de mayo, 10 de agosto y 6 de diciembre puedan desarrollarse de forma presencial o virtual.
Aulestia rechaza esta posibilidad. Considera que estas sesiones están vinculadas con acontecimientos históricos y con la memoria de Quito, por lo que no deberían trasladarse a una plataforma virtual. También cuestiona que la falta de un espacio para realizarlas pueda convertirse en argumento para modificar su naturaleza.
Si actualmente con los 90 días que otorga ya el Código Municipal no se cumplen sos plazos
Abad coincide en que las sesiones conmemorativas deben ser presenciales, aunque considera que en determinados casos podría modificarse la fecha. Puso como ejemplo el 10 de agosto cuando coincide con un día no laborable.
Así, aunque ambos ediles defienden la presencialidad, difieren sobre la posibilidad de ajustar el calendario.
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Los asesores tendrán reglas para participar
Otro punto de la reforma regula la participación de los equipos técnicos y asesores de los concejales. Estos podrán intervenir en las comisiones con autorización de quien presida la sesión y siempre que esté presente el concejal al que asesoran.
Aulestia considera que la regla debe mantener clara la responsabilidad política de los concejales. Los asesores, sostiene, cumplen una función de apoyo técnico, mientras que quienes fueron elegidos por voto popular son los responsables de deliberar y votar.

Reforma al Concejo plantea cambios en los plazos para informes, sesiones virtuales y participación ciudadana.
La silla vacía también será regulada
La propuesta también precisa el mecanismo de silla vacía. Los ciudadanos acreditados podrán intervenir con voz durante las sesiones para exponer su posición sobre los proyectos en discusión.
Si quienes fueron acreditados no asisten, esa situación deberá quedar registrada en el acta.
La reforma también busca delimitar las competencias de las comisiones, evitar que unas intervengan en asuntos exclusivos de otras y restringir la creación de nuevas comisiones para temas coyunturales que puedan ser tratados por las permanentes.
El proyecto, además, establece que una comisión no podrá sesionar mientras esté reunido el Pleno del Concejo.
La reforma llega al primer debate con diferencias
Por ahora, el documento llega al primer debate sin cerrar las diferencias entre los concejales. Ledesma defiende una actualización del procedimiento para corregir problemas que se han acumulado en el trámite legislativo.
El debate, sin embargo, deja abiertas varias preguntas: si ampliar los plazos permitirá acelerar las ordenanzas, qué ocurrirá cuando una comisión incumpla los términos y hasta dónde podrá modificarse la modalidad de las sesiones del Concejo.
La discusión deberá continuar en el Pleno antes de que la reforma pueda avanzar hacia las siguientes etapas de aprobación.