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Diario Expreso Ecuador

patrimonio

La Mariscal guarda castillos, palacetes y mansiones con casi un siglo de historia

Dos kilómetros bastan para recorrer La Mariscal y descubrirlos junto a palacetes y chalets que sobreviven al crecimiento urbano que ha vivido la ciudad

Villa Vinci, ubicado en la Vicente Ramón Roca, en La Mariscal, mantiene intacto su encanto.

Villa Vinci, ubicado en la Vicente Ramón Roca, en La Mariscal, mantiene intacto su encanto.Foto: Karina Defas / EXPRESO

IVONNE MANTILLA
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Lo que debes saber

  • En La Mariscal, entre árboles centenarios y calles tradicionales sobreviven castillos, palacetes y mansiones levantados hace un siglo
  • El arquitecto italiano Rubén Vinci marcó la identidad del barrio con obras de estilo ecléctico que mezclan influencias neogóticas, neorrenacentistas y mudéjares
  • Entre sus creaciones destacan el castillo Larrea, el Palacio Chiriboga y la Villa Vinci. En uno hoy funciona un centro cultural

Hay quienes recorren La Mariscal, en el norte, pensando en sus cafeterías, galerías o vida nocturna. Sin embargo, basta levantar la mirada para descubrir otro Quito. 

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Detrás de árboles centenarios, portones de hierro y fachadas cubiertas por enredaderas sobreviven castillos, palacetes y mansiones que parecen detenidos en el tiempo

Ya no albergan a las familias aristocráticas que los levantaron hace casi un siglo. Hoy funcionan como museos, centros culturales, instituciones públicas, oficinas e incluso espacios educativos. Cambiaron de uso, pero no de esencia.

En apenas dos kilómetros, entre las calles 9 de Octubre, Ulpiano Páez, Vicente Ramón Roca, Reina Victoria y la avenida 6 de Diciembre, es posible encontrar al menos una decena de estas edificaciones. 

Otras permanecen ocultas en la av. 12 de Octubre, detrás de altos muros, aún como propiedades privadas. Son construcciones que convierten a Quito en una ciudad singular, donde el patrimonio todavía forma parte de la vida cotidiana.

La Mariscal, un símbolo de modernidad

La historia comenzó cuando la ciudad empezó a expandirse hacia el norte. Desde la década de 1920, las familias de mayor poder económico abandonaron el Centro Histórico y encontraron en La Mariscal el lugar ideal para construir residencias inspiradas en palacios europeos, castillos medievales y villas italianas.

El cronista de Quito, Alejandro López, dice que este barrio nació como un símbolo de modernidad durante las celebraciones del centenario de la Batalla de Pichincha. “No solamente existen castillos de apariencia europea; también hay palacetes y mansiones con influencias árabes y eclécticas que enriquecen el paisaje urbano”, señala.

Uno de los nombres inseparables de esa transformación fue el arquitecto italiano Rubén Vinci, pionero de la arquitectura ecléctica en Ecuador. Su propuesta combinó estilos historicistas, neogóticos, neorrenacentistas y mudéjares, un legado que todavía distingue a La Mariscal. Entre sus obras más reconocidas figuran el Castillo Larrea, el Palacio Chiriboga y la Villa Vinci, conocida popularmente como la ‘Casa del Patio Parado’.

Pinturas originales sobreviven en el tiempo en estos inmuebles patrimoniales.

Pinturas originales sobreviven en el tiempo en estos inmuebles patrimoniales.Foto: Karina Defas / EXPRESO

Construida en 1937 sobre la calle Vicente Ramón Roca, entre Juan León Mera y Reina Victoria, la vivienda recibió ese peculiar nombre porque su fachada fue revestida con piedra de río, un material que tradicionalmente se utilizaba únicamente para los pisos. Los quiteños comenzaron a llamarla “el patio parado”, una denominación que terminó convirtiéndose en parte de su identidad.

La casa fue la residencia del propio Vinci, quien había diseñado otras villas similares en la misma cuadra. Con los años pasó por distintos propietarios e incluso llegó a funcionar como restaurante. La falta de mantenimiento deterioró parte de su estructura hasta que fue donada a la Fundación Crisfe con un objetivo específico: convertirse en un espacio educativo.

Marcela Alvear, coordinadora de Fomento Cultural de la Fundación Crisfe, explica que la restauración tomó entre cuatro y seis meses de intenso trabajo. Cada intervención respetó la arquitectura original. Los techos con influencia mudéjar, las cúpulas, la madera y los detalles ornamentales permanecieron intactos, mientras las antiguas habitaciones fueron adaptadas como aulas.

Hoy, donde antes vivía una familia aristocrática, funcionan talleres de música, teatro, literatura y artes plásticas para niños y adolescentes dentro del programa Artisteca. “La casa volvió a tener vida, pero sin perder su identidad”, resume Alvear.

El palacio La Circasiana mantiene su esencia

Otro ejemplo es el Palacio La Circasiana, construido a finales del siglo XIX como una quinta de descanso de la familia Jijón y Caamaño. Con el crecimiento de Quito dejó de ser una residencia privada y, desde 1992, pertenece al Municipio. Actualmente alberga al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, donde sus salones, murales y jardines reciben visitantes mediante recorridos museográficos.

El palacio de la Circasiana está ubicado en las avenidas Colón y 10 de Agosto. Conserva su valor patrimonial histórico.

El palacio de la Circasiana está ubicado en las avenidas Colón y 10 de Agosto. Conserva su valor patrimonial histórico.Foto: Karina Defas / EXPRESO

Para Karen Proaño, directora de Inventario Patrimonial del Instituto Metropolitano de Patrimonio, La Mariscal concentra alrededor de 200 inmuebles patrimoniales, entre castillos, chalets, palacios y mansiones, que convierten al barrio en uno de los conjuntos arquitectónicos más valiosos del país.

El planificador urbano Jacobo Herdoiza sostiene que estas edificaciones representan mucho más que un atractivo turístico. Son el reflejo del nacimiento de una capital moderna y del desplazamiento de las élites hacia nuevos barrios

Aunque algunos inmuebles permanecen abandonados, otros encuentran una nueva oportunidad con los procesos de restauración impulsados por instituciones públicas y privadas.

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