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Diario Expreso Ecuador

el chulla del barrio

Licuadora Gestora: arquitectas estudian el miedo, la cultura y cómo se ocupa el espacio público

Siete profesionales son parte del colectivo. Ahora investigan cómo equipos de fútbol femenino en las ligas barriales reúnen a varias generaciones.

De izquierda a derecha, Alejandra Pinto y Karina Chicaiza, integrantes de Licuadora Gestora.

De izquierda a derecha, Alejandra Pinto y Karina Chicaiza, integrantes de Licuadora Gestora.

Rosero Mariela
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Lo que debes saber:

  • Licuadora Gestora, colectivo de arquitectas, estudia cómo mujeres habitan Quito y usan el espacio público.
  • Ellas invitan a caminar en el Centro y La Mariscal; se ocupa el espacio de diferente manera en el día y la noche, etc.
  • Arquitectas investigan fútbol barrial femenino; es un espacio en el que se relacionan mujeres de diferentes edades y que llegan de diferentes barrios.

A diferencia de buena parte de sus colegas, las siete arquitectas que integran el colectivo Licuadora Gestora no centran su trabajo en diseñar infraestructuras o en colocar equipamientos urbanos. Su interés está en entender cómo se habita la ciudad y cómo, en especial las mujeres, se relacionan con el espacio público.

Por eso han organizado recorridos por barrios como La Mariscal, de día y de noche, para analizar la experiencia de las mujeres en las calles. Su objetivo es comprender y ver cómo Quito puede responder a las necesidades de grupos vulnerables. 

La cultura puede dinamizar el espacio público. Genera impactos territoriales que otras intervenciones no consiguen. Esa es nuestra línea de trabajo”, explican Alejandra Pinto y Karina Chicaiza, integrantes del colectivo.

Pinto recuerda que, en 2017, empezaron a trabajar juntas en torno al impacto de la exposición ‘La intimidad es política’, en el Centro Cultural Metropolitano. El mural ‘El milagroso altar blasfemo’, ubicado junto a la iglesia de La Compañía, generó controversia. 

Esa experiencia fue el inicio de una reflexión sobre dos temas centrales para ellas: el género y la ciudad. Identificaron lugares donde se hicieron intervenciones artísticas y las reacciones.

“En nuestras investigaciones hemos encontrado que la ciudad no es amigable para las mujeres, niños y adultos mayores”, señala Chicaiza. “Nos interesó entender cómo las personas perciben a quienes son distintos, cómo interactúan diferentes formas de expresión y cómo vivimos la ciudad de maneras diversas”.

Licuadora nació hace 9 años

Licuadora Gestora nació hace nueve años. Quisieron que el nombre fuera dinámico, divertido. “Que no nos encasillara en algo excesivamente técnico. La idea de licuar nos gustaba porque representa mezclar distintas miradas sobre la ciudad y la arquitectura”, cuenta Pinto.

El colectivo está conformado por las arquitectas Valentina Chiriboga, Canela Samaniego, Karina Fernández, Natalia Dueñas, Mariángel Mesa, Karina y Alejandra.

“Solemos bromear diciendo que somos las menos arquitectas del grupo. Nos hemos volcado más hacia los proyectos urbanos y culturales”, comenta Pinto sobre ella y Chicaiza. Las otras integrantes trabajan en el ámbito artístico, sostenibilidad, género, investigación o la planificación urbana.

Uno de los temas que más revisan es cómo el miedo transforma la relación de las personas con el espacio público. En La Mariscal, por ejemplo, identificaron que existen calles percibidas como inseguras incluso durante el día.

Falta de espacios para que universitarios se reúnan

En los alrededores de la Universidad Central y de otros centros como la PUCE y la Salesiana, los estudiantes son cuestionados por permanecer en el espacio público bebiendo.

“Existe una sensación de que no hay derecho a estar en el espacio público. Ellos son vistos como una amenaza”, señala Pinto. “Solo buscan espacios para encontrarse. Hay una crisis económica, pero también una necesidad de hacer comunidad. Si la ciudad ofrece pocos lugares para reunirse, terminan ocupando la calle”, reflexiona.

“Los vecinos se quejan constantemente. Entiendo que nadie quiere que le orinen el muro de su casa, pero también hay poca reflexión sobre la falta de espacios adecuados para la convivencia”.

En 2023, Licuadora Gestora organizó la Chaki Urbana, un recorrido por espacios culturales de La Mariscal, Santa Clara y La Gasca. Identificaron cerca de 30 iniciativas culturales en funcionamiento, aunque reconocen que varias han cerrado desde entonces. 

La fuerza del fútbol barrial femenino

Actualmente investigan el fenómeno del fútbol barrial femenino en las ligas de Solanda, La Floresta y Monteserrín.

Lo que más les llama la atención es la diversidad de personas y de edades que confluyen en esos espacios. Participan adolescentes, mujeres adultas, infantes y adultos mayores. 

Los equipos femeninos no están segmentados por edad y eso genera formas de convivencia muy interesantes, detalla Chicaiza. También observaron que las deportistas se mueven desde diferentes barrios, incluso extremos. Utilizan el metro.

En Monteserrín, por ejemplo, una urbanización terminó rodeando la cancha donde funciona la liga barrial. Hoy existen tensiones sobre quién puede acceder a ese espacio.

“La urbanización creció y la liga quedó encerrada. Algunas personas consideran que debería ser un espacio exclusivo para los residentes, aunque históricamente fue un lugar abierto al público. Son disputas que aparecen constantemente cuando la ciudad se expande”, destaca Pinto.

Para Licuadora Gestora, esos conflictos revelan algo más profundo: la necesidad de pensar la ciudad no solo desde las obras físicas, sino desde las relaciones que ocurren en ella.

“La arquitectura, la infraestructura y el equipamiento resuelven necesidades importantes. Pero si no pensamos qué sucede después, qué vínculos se construyen y cómo se usa realmente ese espacio, el trabajo queda incompleto”, concluyen Pinto y Chicaiza.

El Chulla de Mi Barrio

Es una serie transmedia, para descubrir, retratar y dar visibilidad a los personajes que representan el espíritu quiteño.
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