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Diario Expreso Ecuador

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Quito, hogar de abejas, campaña que impulsa el colectivo de Emilia Moreno

En Defensa de los Polinizadores prepara eventos tipo bioblitz,vinculados a la plataforma iNaturalist. La capital tiene más de 30 especies.

Emilia Moreno, en medio de salvias mexicanas de los vecinos de la Antonio Flores Jijón, en Bellavista, norte de Quito, muestra abejas Maya y bungas, que no se dejaron fotografiar.

Emilia Moreno, en medio de salvias mexicanas de los vecinos de la Antonio Flores Jijón, en Bellavista, norte de Quito, muestra abejas Maya y bungas, que no se dejaron fotografiar.MATTHEW HERRERA/ EXPRESO

Rosero Mariela
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Lo que debes saber:

  • Quito registra más de 30 especies de abejas nativas; colectivo investiga su biodiversidad urbana desde 2023.
  • Campaña “Quito, hogar de abejas”, de En Defensa de los Polinizadores, impulsa bioblitz desde diciembre para mapear especies con ciencia ciudadana.
  • Investigadores de PUCE e Inabio analizan hábitat y distribución para conservar abejas en parques y quebradas.

A las 10:00, el sol intenso obliga a Emilia Moreno a cubrirse con gorra y gafas. La bióloga recuerda que, cuando se habla de abejas, la imagen más común es la de Maya, la de los dibujos animados o la de los frascos de miel. Pero en el sendero de Asilvestrar, en Bellavista, como en otras zonas de la capital, la diversidad es mayor.

Algunas Apis mellifera, la conocida abeja de la miel, revolotean entre las plantas. Mientras las bungas (una especie nativa, no tan famosa) buscan alimento en las flores de la salvia mexicana, un arbusto de largas espigas moradas que parecen de terciopelo, y en la salvia quitense, de flores rojas.

Moreno observa con atención cada movimiento. Es integrante del colectivo en Defensa de los Polinizadores, que impulsa la campaña ‘Quito, hogar de abejas’, dedicada al estudio y conservación de estos insectos en la ciudad.

A su alrededor, vecinos pasean y al menos tres grupos de cuidadores recorren el lugar con perros grandes. El tránsito cotidiano apenas interrumpe la entrevista: las abejas se hacen notar con su zumbido constante, producido por el rápido movimiento de sus alas. 

Los abejorros, más grandes, emiten un sonido más grave, parecido al de un pequeño motor.

Desde 2023, el colectivo impulsa la campaña Quito, hogar de abejas, con el objetivo de mostrar que la capital ecuatoriana es una ciudad con una alta biodiversidad: alberga más de 30 especies de abejas, la mayoría nativas. 

Sus integrantes, con el apoyo de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), estudian qué especies habitan en la urbe, dónde viven y qué condiciones necesitan para conservarse.

Bioblitz, en Quito

Con el respaldo del fondo Eva Crane Trust preparan eventos tipo bioblitz, vinculados a la plataforma iNaturalist, una aplicación de ciencia ciudadana que permite conectar a las personas con la naturaleza y generar información útil para la investigación.

A través de esta iniciativa convocarán a la ciudadanía a participar en jornadas de ciencia colaborativa. El equipo ha coordinado con el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), que gestiona la plataforma iNaturalist, y con el Museo de Invertebrados de la PUCE, donde trabajan los taxónomos que se encargarán de la identificación de especies. 

  • Quieren organizar bioblitz en los que, de manera simultánea, grupos de familias recorran distintos sectores para fotografiar abejas y registrar sus hallazgos.
  • Su objetivo, explica Emilia Moreno, es construir un “mapa vivo” que permita conocer la distribución de las especies. A partir de esa información ubicarán zonas con menor presencia de abejas para impulsar procesos de asilvestramiento y conservación, así como espacios que requieran ser potenciados. 
  • Y claro, con el proyecto también se busca que la población reconecte con la biodiversidad urbana.
  • Estos bioblitz suelen durar entre uno y tres días. La meta es realizar uno al mes, con un primer ciclo previsto para diciembre del 2026, en el marco de las fiestas de Quito. 
  • Además, se organizarán talleres y actividades de divulgación para enseñar a la ciudadanía a utilizar la aplicación y participar en el levantamiento de datos. 
  • Las jornadas se desarrollarán en una misma fecha, pero en distintos puntos de la ciudad, como La Carolina o Pululahua, mientras, en paralelo, los taxónomos procesarán e identificarán las especies.

La variedad de abejas en la capital

Emilia Moreno señala que la diversidad de abejas de Quito va mucho más allá de la conocida Apis mellifera, la abeja de la miel. Existen especies nativas pequeñas, de colores verdes, negros o con patrones rayados, y también están las bungas, grandes abejorros propios de los Andes y del trópico. 

En Quito suelen ser llamadas abejas carpinteras o abejorros. A diferencia de la abeja Maya, que vive en colmenas, manejadas por apicultores para la producción de miel, muchas especies nativas son solitarias o forman pequeños grupos. Construyen sus nidos en el suelo, en paredes o incluso en materiales como el adobe y el ladrillo.

En el Museo de Invertebrados de la PUCE, cuenta Moreno, han podido conocer de ejemplares que aprovechan distintos puntos de Quito para anidar. 

Esto demuestra que las ciudades también pueden funcionar como reservorios de biodiversidad si conservan los ambientes adecuados: quebradas sin cubrir con cemento, zonas con suelo expuesto y espacios donde estos insectos puedan reproducirse. “Eso es esperanzador”, sostiene.

Por su extensión, Ecuador alberga gran diversidad de abejas; y Quito destaca entre las ciudades latinoamericanas por la cantidad de especies registradas en un territorio relativamente pequeño, concluyeron. Sin embargo, conocerlas requiere ir más allá de identificarlas por su apariencia. 

Los científicos llegan solo a reconocer morfoespecies, organismos que se parecen entre sí, pero cuya identidad requiere estudios taxonómicos o análisis moleculares.

Detrás de cada especie hay una historia ecológica: qué flores visita, de qué se alimenta y qué condiciones necesita para sobrevivir. Aunque algunas abejas parezcan iguales, sus comportamientos y necesidades son diferentes, detalla Emilia Moreno. 

La bióloga ha estudiado moscas y ranas, pero se interesó en las abejas al verlas y conocer que algunas mueren, luego de picar. Después le maravilló conocer que trabajan en colmena, en colectivo.

¿Cómo ayudar a los científicos que investigan a las abejas?

  • A través de la app iNaturalist, con los celulares se puede hacer fotografías de especies, en este caso de abejas, para ayudar a científicos.
  • Buscan que más ciudadanos participen de los bioblitz, de los living labs, para mapear a las abejas en Quito y asilvestrar, en donde haya menos especies.
  • Más allá de la típica abeja Maya, en el mundo hay 20.000 tipos; en Quito más de 30. Acá tenemos unas pequeñas, verdes, negritas, rayadas, bungas...

El Chulla de Mi Barrio

Es una serie transmedia, para descubrir, retratar y dar visibilidad a los personajes que representan el espíritu quiteño.
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