Ingahurco tren Ambato
La ciudadana Trinidad Supe observa los rieles por donde antes circulaban los trenes, que actualmente se encuentran llenos de basura y maleza.Yadira Illescas

Ambato: La estación de Ingahurco es guarida de delincuentes

Lo que era un atractivo centro turístico en el norte de la ciudad, hoy está en abandono

En el corazón de Ingahurco, norte de Ambato, se encuentra una estación de ferrocarril que alguna vez fue el orgullo de la comunidad y un imán para turistas de todas partes.

Hoy, esa misma estación es un símbolo de abandono y decadencia, transformándose en una guarida para indigentes y delincuentes que genera miedo para quienes se movilizan por sus alrededores.

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Allá por 1906, el tren funcionaba en lo que ahora es el centro de Ambato, en la avenida 12 de Noviembre, pero después del terremoto de 1949 se cambió a Ingahurco, donde durante tres décadas fue un bullicioso centro de actividad, atrayendo a visitantes con su arquitectura colonial y su pintoresco entorno.

Dejó de estar operativo por más de 20 años y en enero del 2013 se reinauguró. El tren volvió a pasar y era un motor económico y cultural, con mercados, ferias y eventos que florecían a su alrededor.

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La estación está junto a la terminal terrestre del norte, en las calles Colombia y El Salvador, diagonal a la Universidad Técnica de Ambato (UTA). Se restauraron 1.200 metros cuadrados de este espacio y el costo de la obra se calculaba en 540.000 dólares.

Esta parada de ferrocarriles fue inaugurada el 27 de diciembre de 2012 y recibía las siguientes rutas: Tren del Hielo (tramo II), Tren Educativo, Tren Social, Tren de la Excelencia y Tren Crucero. Realizaban recorridos por los parajes del callejón interandino.

Desde el 2019 la actividad fue mermando, hasta que en el 2020, con la liquidación de la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador, la estación quedó en abandono.

Fernanda Barahona, quien tiene un local cerca de la estación, recordó con nostalgia que entre los proyectos que se planificaban cuando se inauguró la terminal del ferrocarril era construir un centro comercial que uniría al paradero para fomentar más el turismo.

Ambato Ingahurco
En varias oficinas, hoy sin ocupar, se evidencian ventanales rotos, con pedazos de vidrio esparcidos por el piso y tablas de madera que intentan bloquear las entradas.Yadira Illescas

En la actualidad, este centro es un sitio peligroso. Cuenta con cuatro oficinas administrativas, una sala de embarque, un área de artesanías y flores, sala de internet y una cafetería, cuyas instalaciones están lúgubres, destruidas y apestosas.

Michelle Zurita, presidenta del Comité Promejoras de Ingahurco, aseguró que se han cansado de gestionar a la Municipalidad, Gobernación e incluso la Prefectura de Tungurahua para que alguna de esas entidades se haga cargo de la obra, pero no han recibido respuestas favorables.

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“En la Municipalidad nos mencionaron que estaban interesados en arreglar, pero solo ha quedado en palabras. Este sería un buen sitio de exposición para los emprendedores, pero lamentablemente es ahora un lugar de guarida de delincuentes”, mencionó la dirigente.

Desde la Gobernación de Tungurahua mencionaron que hay proyectos para la rehabilitación, pero no saben cuándo lo van a ejecutar.

“Como nadie cuida, hay gente que hace sus necesidades, rompe vidrios y hacen mal uso de estos espacios”, agregó Dorys Aguilar, representante de los barrios de Ambato.

La ciudadana Trinidad Supe lamentó el deterioro no solo de las instalaciones, sino de todo el recorrido de los rieles cubiertos de basura y hierbas.

“Mi mamá nos contaba que le decían el Diablo a un ferrocarril, porque cada vez que llegaba se lo escuchaba desde lejos. Que era bonito ver llegar a los viajeros y el desembarque de las cargas. Son los recuerdos que quedan, porque la obra está olvidada. El Gobierno la debería entregar a alguna entidad local para que recupere cada espacio y activar el comercio, incluso en el espacio de los rieles se lo puede acondicionar para que sea una zona de caminatas”, propuso Supe.

Ricardo Jácome, promotor turístico, sugirió que este sitio podría ser utilizado como infraestructura para un sistema de transporte público, utilizando la línea férrea. O también una zona destinada para los ciclistas y peatones, que fomente el turismo local con caminatas y exposiciones culturales en las oficinas, que se destruyen ante el poco interés por recuperarlas.

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