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Diario Expreso Ecuador

Análisis

IESS: ¿el directorio no dirá nada sobre la terapia de paños tibios?

El Seguro Social necesita que sus cuentas vuelvan a ser sostenibles. Vender patrimonio puede comprar tiempo, pero solo una reforma puede comprar futuro

El presidente Daniel Noboa anunció la venta de activos del IESS en una entrevista radial.

El presidente Daniel Noboa anunció la venta de activos del IESS en una entrevista radial.Cortesía: Presidencia.

Martin Pallares
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Perico de los Palotes gana 600 dólares al mes, pero sus gastos son de 1.200 dólares mensuales. Al final de cada mes queda con un faltante que, afortunadamente, puede suplir con ahorros. Un día, De los Palotes piensa que hay que cortar ese ciclo vicioso porque dentro de poco se quedará sin ahorros. Entonces comunica a la familia su decisión: vender las joyas que le compró a su esposa, el espejo dorado que le dio a su hija por el cumpleaños y la moto que le regaló a su hijo para que se dé lija en la universidad. Con eso puede hacer unos 4.000 dólares, lo que le alcanza para seis meses de tranquilidad.

Todos aprueban el plan y respiran aliviados, pero nadie le dice a don Perico de los Palotes que eso está bien para los primeros seis meses, pero que lo importante es solucionar el verdadero problema: suplir los 600 dólares que cada mes hacen falta con un flujo constante y sostenible, porque ya no solo serán los ahorros los que se acaben, sino los activos de la familia. Pero todos se sienten aliviados y prefieren irse a dormir tranquilos.

La venta de activos del IESS

Eso es, más o menos, lo que está ocurriendo con el plan del presidente Daniel Noboa de vender los activos del IESS para capitalizar la seguridad social con lo que se calcula, a ojo de buen cubero, serán 2.000 millones de dólares

El IESS enfrenta cuestionamientos por su situación financiera y por la propuesta de disponer de bienes que pertenecen a sus afiliados.

El IESS enfrenta cuestionamientos por su situación financiera y por la propuesta de disponer de bienes que pertenecen a sus afiliados.ARCHIVO

En efecto, si se venden esos activos, que básicamente son terrenos y edificaciones, muchos de los cuales no sirven para nada, entrará a las arcas del IESS una importante suma de dinero que buena falta le hace a las alicaídas finanzas del Instituto. ¿Pero eso va a solucionar el problema crítico que tiene el IESS, que gasta mucho más de lo que recibe? La respuesta es sencilla: no. ¿Y por qué no lo soluciona? Porque ese ingreso funcionará, con suerte, para una parte de un año, y enseguida seguirá el desangre porque la medida no es sostenible. 

Y es que resulta que la brecha del sistema de pensiones entre lo que recibe por aportes y lo que necesita para pagar las pensiones ronda los 4.000 millones de dólares en 2026, sin incluir salud. 

Las cifras de ingresos y gasto del fondo de pensiones (unos 3.400 millones de dólares frente a unos 7.400 millones) muestran de dónde sale esa brecha. Pues bien, si se cumple lo que dijo Noboa, se recaudarán 2.000 millones, lo que cubriría aproximadamente la mitad de esa brecha anual. ¿Y el próximo año y los que vienen luego? Al IESS le puede pasar lo mismo que a Perico de los Palotes: alguna ayuda conseguirá vendiendo sus activos, pero eso no servirá de nada si no se toman los correctivos de fondo para que cada año no vuelva a aparecer el mismo agujero.

Ese es el dato que debería estar en el centro del debate sobre la propuesta de vender propiedades del IESS. Porque convertir terrenos y edificios en efectivo puede aliviar la emergencia, pero no elimina el problema que la produce.

El fondo de pensiones ya necesita desinvertir alrededor de 1.200 millones de dólares este año para cubrir sus obligaciones. Y las proyecciones indican que tendrá que volver a hacerlo en 2027.

Una trampa en la actual situación 

Aquí está la trampa: los activos pueden venderse una vez, pero las pensiones deben pagarse todos los meses. Si el dinero obtenido por las ventas se utiliza para cubrir el déficit corriente, el IESS estará consumiendo patrimonio para financiar un desequilibrio que volverá a aparecer.

La venta puede tener sentido si se trata de cambiar activos improductivos por inversiones más líquidas y rentables. Pero si sirve simplemente para tapar el hueco, no es capitalización. Es descapitalización.

El problema, además, no es coyuntural. El sistema fue diseñado con beneficios que ya no guardan relación con los recursos disponibles. Hay demasiados jubilados en relación con los aportantes, y las obligaciones crecen más rápido que los ingresos. Por eso se necesita una reforma que modifique las reglas del sistema y no solamente una operación de caja.

La pregunta, entonces, no es cuánto puede obtener el IESS vendiendo sus propiedades. Es cuánto tiempo podrá comprar con ese dinero.

Porque si el Estado vende 2.000 millones de dólares en activos para enfrentar una brecha anual de unos 4.000 millones entre aportes y gasto en pensiones, habrá conseguido cubrir apenas una parte del problema de un año. Y al siguiente, los jubilados seguirán esperando su pensión y el agujero volverá a estar allí. El IESS no necesita simplemente liquidez. Necesita que sus cuentas vuelvan a ser sostenibles.

Solo se compra tiempo

La lección para Perico de los Palotes reza así: vender patrimonio puede comprar tiempo. Pero solo una reforma puede comprar futuro.

Pero la metáfora de Perico de los Palotes no solo sirve para graficar el problema del futuro financiero del IESS, que, tal y como están las cosas, es dramático, sino también para mostrar cómo las instituciones que son parte del IESS, los partidos políticos y la sociedad están reaccionando. En efecto, Daniel Noboa hace el anuncio y, si no es por unas pocas voces críticas, como las del experto Augusto de la Torre y los representantes de los jubilados, nadie ha hecho reparos a la frágil e insuficiente iniciativa para evitar que colapse el sistema de seguridad social y el fondo de pensiones.

¿Ha dicho algo la representante de los empleadores en el directorio del IESS? No. ¿Ha dicho algo el representante de los asegurados? Tampoco. Esto resulta alarmante porque la venta del patrimonio del IESS no es una decisión que corresponda simplemente al Ejecutivo. 

El silencio de los dos vocales que representan a afiliados y empleadores frente a una decisión que puede modificar sustancialmente el patrimonio de los asegurados es, sencillamente, impresentable, porque alrededor del anuncio hay una discusión no solo financiera sino también jurídica sobre si la orden de Noboa puede ejecutarse sin una decisión colegiada del Consejo Directivo.

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