ANÁLISIS
Ni Giovanna Ubidia ni Harold Burbano: ADN apunta a Jorge Yunda para la Alcaldía de Quito
Los cambios de candidatos de ADN para Quito y Pichincha revelan el absoluto desinterés del gobierno por trazar una política pública para las localidades

Jorge Yunda es exalcalde de Quito.
Lo que debes saber
- Cambios en candidaturas de ADN revelan falta de democracia interna y un proyecto para Quito.
- El CNE frente a las irregularidades en las listas electorales de Pichincha y el noboísmo.
- La estrategia de ADN en Quito: ¿un fracaso anunciado que beneficia a Jorge Yunda?
“Sólo invertimos los roles”: la explicación de Harold Burbano, el exministro de Trabajo de Daniel Noboa, sobre los cambios en las candidaturas de Pichincha para estas elecciones, constituye toda una declaración de principios de su partido y un indicador de lo que el país puede esperar de los gobiernos seccionales que terminen bajo el control del oficialismo. Designado candidato a prefecto el pasado 1 de julio, al término de un supuesto proceso de democracia interna de cuyos alcances y procedimientos el país lo ignora todo, Burbano mutó este domingo (nadie sabe por decisión de quién) en candidato a alcalde de la capital, mientras que Giovanna Ubidia, inicialmente elegida para desempeñar ese papel, se convirtió en aspirante a prefecta. “Sólo invertimos los roles”: es una forma de decirlo.
Política
Reorganización en ADN: por qué cambiaron sus fichas para Quito y Pichincha
Richard Josue Jimenez Mora
La controversia por la democracia interna en ADN para las elecciones
¿Qué revela esa “inversión de roles”? Para empezar, significa que la democracia interna en ADN es una farsa. Los militantes que supuestamente aspiran a ver convertida en alcaldesa de Quito a Giovanna Ubidia, y para eso la eligieron quién sabe por qué razones imposibles de entender, han sido traicionados por su propio partido. Alguien (¿la cúpula de dirigentes, en el supuesto de que en ADN existiera tal cosa?, ¿el presidente de la República?, ¿los comunicadores políticos a cargo de la interpretación y análisis de las encuestas?) decidió pasarse el resultado del proceso de democracia interna por el forro y mandarla para prefecta. Y poner, en su lugar, a Harold Burbano, en un juego de inversión de roles que este último celebra como si fuera la cosa más normal.
Sanciones del CNE e irregularidades en el proceso electoral
¿Qué tiene que decir el CNE a propósito de este atropello a las normas electorales de la democracia interna? El organismo que hoy preside José Cabrera (sustituto ideal de Diana Atamaint, en la medida en que él tampoco contrariará jamás al poder político) ha sancionado a tres partidos (Izquierda Democrática, Suma y Reto) por incumplimientos en el proceso de democracia interna. A los tres los ha privado de su derecho de postular candidatos en estas elecciones. ¿Permitirá que Giovanna Ubidia y Harold Burbano participen como aspirantes a dignidades para las cuales no fueron elegidos por los militantes de su movimiento? ¿Acaso da lo mismo?
En ADN todos parecen considerar que sí, que da lo mismo. “Sólo invertimos los roles”, dice Harold Burbano; “evaluamos lo que dijo la gente”, explica la ministra de Gobierno, Nataly Morillo, cuyas declaraciones son siempre insustanciales pero que, esta vez, termina por revelar (contra su voluntad, seguramente) el motivo de la decisión tomada: las encuestas les dijeron qué hacer.
Política
Giovanna Ubidia sobre el cambio repentino de candidaturas en Pichincha: "La gente lo pidió"
Richard Josue Jimenez Mora
La falta de un proyecto político para la Alcaldía de Quito
Invertir los roles significa que los candidatos son intercambiables. Da lo mismo uno aquí y otro allá que uno allá y otro aquí. Al fin y al cabo, esto de armar listas electorales sólo consiste en designar un nombre para cada casillero. Se supone que un partido político de verdad (tanto más uno que ocupa el gobierno de la República) forma cuadros para desempeñar funciones; especializa la gente. Tras dos años y medio de ejercicio del poder, uno esperaría que ADN tuviera un firme candidato para ocupar la alcaldía de la capital, con un proyecto de ciudad coherente y en relación orgánica con las políticas públicas del gobierno central. Pero no. A la hora de elegir candidato a la alcaldía de Quito, se sacan de la manga una directora del Seguro Social Campesino con cero experiencia en política local; y al cabo de un mes la sustituyen con un exministro de Trabajo que, como ella, no tiene la menor idea de cómo funciona el Municipio.
La conclusión es clara: tras dos años y medio en el gobierno, ADN no tiene nada que remotamente se parezca a un proyecto de ciudad para la capital de República. ¿Lo tiene para algún otro municipio? El fichaje de Cynthia Viteri, la alcaldesa que echó por el caño tres decenios de administración socialcristiana, indica claramente que tampoco en Guayaquil el gobierno (integrado por un buen 90 por ciento de guayaquileños) tiene las ideas claras (si es que tiene alguna).

Giovanna Ubidia y Harold Burbano realizaron una marcha hasta el CNE de Pichincha.
Las posibilidades de Harold Burbano y el escenario político en Quito
Ahora bien: la apuesta por Harold Burbano, el exministro que asumió la parte más sucia de la estrategia para secuestrar el Consejo de la Judicatura, precisamente como candidato a alcalde de la ciudad en la que operativos políticos de ese tipo tienen el más alto nivel de resistencia, es un fracaso anunciado. Aborrecible por su conducta y más aborrecible aún por su discurso, Harold Burbano no tiene la más remota posibilidad de alzarse con la alcaldía de Quito. Parecería más bien que el objetivo de ADN en esta elección particular es perderla.
¿Pacto implícito entre el oficialismo y la candidatura de Jorge Yunda?
No es en absoluto descabellada la idea, cada vez más aceptada, de que el verdadero candidato del gobierno para presidir el Municipio de la capital es el indescriptible Jorge Yunda. Para empezar, su rehabilitación judicial (en un gobierno que tiene bajo amenaza y control al aparato de justicia, como queda claro con los procesos contra otro alcalde, Aquiles Álvarez) habría sido imposible de no contar con los favores del noboísmo. Además, es el único candidato con altas posibilidades de ganar al que el gobierno no le ha acosado de ninguna manera: si en algún momento se puso en duda su candidatura, debido a su inscripción en un padrón electoral fuera de Quito, la rápida y favorable solución que el Tribunal Contencioso Electoral (una extensión de Carondelet) dio a ese problema revela que Jorge Yunda tiene padrinos importantes. Ni él se mete con el gobierno (ha habido periodistas que infructuosamente intentaron por más de cuarto de hora sacarle una crítica) ni el gobierno se mete con él. Quién quita que estos cambios de última hora en la lista de candidatos de ADN para Pichincha no tengan otro objetivo que confundir a los electores para facilitar el triunfo de verdadero candidato, el encubierto Yunda.