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Diario Expreso Ecuador

Declaraciones de José Nango: ¿bomba o bimbo?

Análisis | El escándalo de las declaraciones del asambleísta de gobierno, ex-Pachakutik, desnuda el nivel de lumpenización al que ha descendido la Asamblea

El asambleísta José Nango, exintegrante de Pachakutik, desató un escándalo en el Parlamento al afirmar que la fiscalización legislativa es herramienta de chantaje.

El asambleísta José Nango, exintegrante de Pachakutik, desató un escándalo en el Parlamento al afirmar que la fiscalización legislativa es herramienta de chantaje.Foto: Flickr Asamblea Nacional

Roberto Aguilar
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Lo que debes saber

  • Asambleísta José Nango genera polémica por declaraciones sobre fiscalización y chantaje en Asamblea, Ecuador, por video difundido recientemente.
  • Nango mezcla confesión y denuncia sobre uso de fiscalización para intereses personales, luego niega acusaciones ante prensa legislativa.
  • Debate surge por posibles sanciones y ética legislativa, reflejando crisis de lenguaje y control político en Asamblea Nacional.

El episodio de José Nango, el asambleísta de las chispeantes y confusas declaraciones sobre la fiscalización como herramienta de chantaje, es un compendio de equívocos y contradicciones sobre el que se tejen muchas conjeturas. ¿Qué quiso decir exactamente? 

Te invitamos a leer| Polémica en la Asamblea: declaraciones de Nango generan rechazo en la Comisión de Fiscalización

Todo el mundo pretende saberlo: están los que ven en sus palabras una confesión y lo acusan de repetir el espectáculo de su colega Rosa Cerda, autora de la célebre frase “Si roban, roben bien”; están los que reproducen el video completo de sus declaraciones dizque para aclarar que no era una confesión sino una acusación a los otros miembros de la comisión de la que forma parte; los que quieren llevarlo a la Comisión de Ética de la Asamblea (sí, existe tal cosa) y ya hablan hasta de destituirlo… ¿Quién tiene la razón? Todos y ninguno. 

Curiosamente, nadie parece reparar en el hecho evidente de que José Nango no dijo, básicamente, nada.

He aquí sus palabras textuales: “En el tema fiscalización somos el talón de Aquiles de toda autoridad. Que cuando queremos joder, jodemos, y que cuando también queremos intereses personales también lo hacemos, y con más gusto, y con más ganas, porque sabemos que después de pincharle a esa autoridad tenemos la grata noticia de decirle: señor director, señor rector, acolite con dos puestos, yo tengo dos hermanos, tíos. Nos ha tocado eso. Muchos compañeros que están en la Comisión de Fiscalización han procedido eso y les he dicho: está mal”.

¿Nango confiesa o acusa?

Entonces, ¿confesión o acusación? ¿Qué cosa es José Nango? ¿Bomba o bimbo? En efecto, lo que empieza con una reivindicación del chantaje en primera persona del plural (“cuando queremos intereses personales también lo hacemos, y con más gusto”) termina pareciendo algo así como una crítica a terceros: “les he dicho: está mal”. 

La coartada de Nango, irrebatible, es que bien pudo haber dicho una cosa como su contraria; bien pudo haber dicho las dos cosas o ninguna de ellas. 

Si se le pregunta (y ya se le preguntó) lo niega todo aduciendo que dijo una tercera: “Yo me refería a exasambleístas que han pasado por esta Asamblea y miren ahora dónde están, están presos”, se defendió ante la nube de periodistas que lo acribillaron a preguntas en el vestíbulo de la sede legislativa. 

Y puso el ejemplo de Daniel Mendoza, que terminó pagando prisión al descubrirse sus vínculos con una mafia para el reparto de hospitales. “A mí no me metan en la misma colada -continuó Nango con su lógica implacable-: soy de una provincia amazónica y represento a siete nacionalidades, cuna donde es Pastaza. Y a ustedes gracias, pueblo de Pastaza, por apoyarme, me conocen y no me voy a prestar para estas situaciones”.

Daniel Mendoza. Detenido cuando era asambleísta de Alianza PAIS. Está encarcelado por delincuencia organizada.

Daniel Mendoza. Detenido cuando era asambleísta de Alianza PAIS. Está encarcelado por delincuencia organizada.Archivo / EXPRESO

Con el fin de echar alguna luz sobre este embrollo discursivo, es importante considerar que José Nango no es ni más ni menos corrupto, ni más ni menos bruto, ni mejor ni peor alfabetizado que el común de los integrantes de la Asamblea Nacional. 

¿Quién es José Nango?

En otras palabras: es un asambleísta promedio, con el sentido ético del promedio, con la formación política del promedio y los recursos verbales de la mayoría, recursos verbales que garantizan lo que viene siendo desde hace algunos años un problema fundamental de Asamblea al que nadie parece conceder la menor importancia: la incapacidad de entenderse. 

Es así por lo menos desde los tiempos en que Silvia Salgado era la presidenta de la comisión de archivo correísta (de esto hace 15 años) y despachaba farragosos e incomprensibles disparates (dispositivos verbales sin pies ni cabeza) que luego podían ser interpretados, y lo eran, de cualquier manera pero siempre a su conveniencia. Esta incapacidad de parlamentar de los parlamentarios es una de las consecuencias de la lumpenización de la política.

ADN o Pachakutik, ¿a quién se responsabiliza?

¿A quién responsabilizar? En el caso de Nango, a Pachakutik y ADN (Acción Democrática Nacional) por partes iguales, aunque el primero de esos partidos lo expulsó y el segundo no lo ha afiliado. 

Nango no pertenece a un grupo ni a otro pero permanece unido irremediablemente a los dos. Mejor dicho: es la vergüenza de ambos.

Pachakutik es responsable de candidatizar a personas de su nivel (bajo rasante); ADN, de acogerlos en su seno. Pero ¿por qué si se trata, al fin y al cabo de un asambleísta promedio? ¿Por qué no, si Pachakutik y ADN, lo mismo que el correísmo (en grado superlativo) ya están llenos de Josés Nangos?

“En el tema fiscalización somos el talón de Aquiles de toda autoridad. Que cuando queremos joder, jodemos, y que cuando también queremos intereses personales también lo hacemos, y con más gusto, y con más ganas…”. Más allá de que se trate de una confesión o de una acusación, las palabras de Nango dan cuenta de un estado de permisividad y relajación moral que se vive en la Asamblea y que no es sorpresa para nadie. 

El asambleísta José Nango aparece en una sesión de la Comisión de Fiscalización, presidida por Ferdinan Álvarez (ADN).

El asambleísta José Nango aparece en una sesión de la Comisión de Fiscalización, presidida por Ferdinan Álvarez (ADN).Foto: Flickr Asamblea Nacional

Da chiste ver a los demás asambleístas escandalizarse, como si no supieran nada. El escándalo, por supuesto, es su mecanismo de defensa. Porque ese estado de permisividad y relajación moral es la condición con la que conviven todos, aunque no fuera sino porque no les queda más remedio.

¿Nango será investigado por sus declaraciones?

En cuanto el problema del lenguaje: ¿piensan llevar a José Nango a la Comisión de Ética, como ya anunció una legisladora correísta? De ser así, por mínima honestidad intelectual, deberían indagarlo a él, por la aparente confesión implícita en sus declaraciones, y a todos los demás integrantes de la Comisión de Fiscalización, por la parte de acusación que estas contienen. 

¿Bomba o bimbo? Que se decida en la Comisión de Ética. Si piensan juzgar a Nango por sus palabras, han de considerar todas sus palabras. Entonces, no se salva nadie.

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