Administración Pública
¿Al Gobierno de Daniel Noboa se le complica conseguir ministros?: Aún no hay ministro de Energía
Gobierno recurre a encargos en ministerios. Expertos advierten falta de perfiles idóneos y rotación. Señalan riesgos para la gestión pública

El presidente Daniel Noboa, en el Palacio de Carondelet; es cuestionado por la falta de titulares en varias carteras de Estado.
Lo que debes saber
- El Gobierno mantiene encargos en varios ministerios clave.
- Expertos advierten falta de perfiles técnicos y la rotación.
- La inestabilidad podría afectar la gestión pública y la toma de decisiones.
La figura del encargo se ha convertido en una constante en el régimen de Daniel Noboa. Hace pocos días, el mandatario designó a un nuevo titular en el Ministerio de Salud, cartera que permanecía bajo la responsabilidad de la vicepresidenta María José Pinto.
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Gobierno de confianza y círculo cerrado
¿Qué explica la dificultad del Gobierno para nombrar autoridades permanentes en las distintas carteras de Estado? Hace pocos días, el mandatario designó a un nuevo titular en el Ministerio de Salud, cartera que permanecía bajo la responsabilidad de la vicepresidenta María José Pinto.
Para Andrea Endara, politóloga y coordinadora de la carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Casa Grande, el problema responde a una lógica interna de desconfianza dentro del régimen. Según explica, el Gobierno prioriza perfiles cercanos al círculo presidencial, lo que reduce el universo de posibles candidatos para ocupar los ministerios.
Endara sostiene que esta limitación se agrava por los criterios de selección que impone el propio Ejecutivo. A su juicio, se priorizan perfiles del círculo cercano del presidente o, como ha ocurrido en otros regímenes, se excluye a quienes hayan colaborado con el gobierno de Rafael Correa, lo que en la práctica dificulta encontrar funcionarios idóneos para cada cartera.
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Un “gobierno de mesa chica”
Desde otra perspectiva, el analista político y electoral Alfredo Espinosa advierte que el modelo de gestión responde a un “gobierno de mesa chica”. En su criterio, el primer mandatario concentra las decisiones en un grupo reducido de confianza, lo que incide directamente en la falta de ministros de primer nivel.
Espinosa también cuestiona la rotación constante de funcionarios entre carteras, una dinámica que comparó con una “silla caliente”. Según explicó, los mismos nombres circulan entre distintos ministerios sin que se incorporen nuevos perfiles técnicos que fortalezcan la gestión pública, como en el caso del ministro Harold Burbano, quien pasó del Ministerio de Desarrollo Humano y de Inclusión Económica y Social (MIES) al del Trabajo.
A esto se suma, dice, la falta de perfiles probos y especializados en áreas clave como el Ministerio del Interior y el de Defensa. Desde su visión, mantener autoridades cuestionadas o sin el perfil adecuado debilita la respuesta estatal frente a la crisis de seguridad.
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Dificultad estructural para conformar equipos
Por su parte, Pablo Játiva, abogado, especialista en Política Internacional y catedrático de la Universidad Internacional del Ecuador, coincide en que existe una dificultad estructural para conformar equipos. Asegura que el Gobierno ha recurrido principalmente a su círculo empresarial cercano, sin considerar que la lógica del Estado es distinta a la del sector privado.
Játiva añade que la coyuntura también podría desalentar la participación de profesionales con trayectoria. Según explica, asumir un ministerio en medio de crisis complejas implica un alto costo reputacional, lo que reduce aún más la disponibilidad de candidatos.
Sobre la figura del encargo, el experto fue enfático en que debe ser excepcional y breve. Indicó que estos nombramientos no deberían extenderse más allá de dos semanas o, como máximo, 15 días, ya que de lo contrario se genera parálisis institucional.
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Encargos prolongados y riesgo de parálisis
Para los expertos, la acumulación de encargos resulta perjudicial para el país, ya que en la práctica es inviable asumir varias carteras sin afectar la gestión. Játiva lo resume en un principio básico: “quien mucho abarca, poco aprieta”. Según explica, es humanamente imposible supervisar de forma adecuada varios ministerios al mismo tiempo, lo que deriva en falta de control, retrasos y menor calidad en las decisiones.
Añade que cuando hay autoridades temporales, los equipos técnicos tienden a postergar decisiones importantes a la espera de un titular definitivo, lo que produce parálisis administrativa y frena la ejecución de políticas públicas. Además, menciona Endara, un solo ministerio requiere atención especializada, por lo que dividir el tiempo entre varios reduce la capacidad de respuesta del Estado frente a sus principales desafíos.
¿Qué debería hacer el Gobierno?
Frente a este escenario, Endara considera que el Gobierno debe replantear sus criterios de selección. Menciona que la prioridad debe ser identificar las necesidades del país y, en función de ello, buscar perfiles técnicos, incluso si no pertenecen al círculo cercano del presidente.
En la misma línea, Espinosa plantea que el Ejecutivo necesita equilibrar la lealtad política con la capacidad técnica. A su juicio, solo así se podrá mejorar la ejecución de políticas públicas y evitar la inestabilidad que actualmente marca al gabinete.