Envejecimiento: enemigo común
La industria antiedad, valorada en 91 mil millones, llegará a cerca de 128 mil millones para 2031 y el segmento que más rápido crece es el de 20 a 39 años

La antiedad no solo responde a tratamientos estéticos, sino a una serie de programas, suplementos y dietas que aseguran tener efectos en la longevidad y mejorar la calidad de vida en la vejez.
La lucha contra el envejecimiento dejó de ser solo cremas antiarrugas y agujas de bótox. No solo lo evitamos por vanidad, es toda una industria en crecimiento que responde a una demanda: desafiar la naturaleza humana. Esta industria ya está valorada en 91 mil millones en 2026 y llegará a cerca de 128 mil millones para 2031. Es sorprendente descubrir que el segmento que más rápido crece es el de 20 a 39 años, gente que todavía no tiene arrugas, pero ya invierte en prevenirlas. La antiedad no solo responde a tratamientos estéticos, sino a una serie de programas, suplementos y dietas que aseguran tener efectos en la longevidad y mejorar la calidad de vida que vas a tener en la vejez.
Entretenimiento
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La ciencia ha confirmado que la dieta saludable, el ejercicio constante, la salud del sueño y las relaciones sociales tienen un efecto directo en la salud y la longevidad. Todo el resto sigue siendo cuento. La industria promete, a través de inyecciones hormonales y programas de ayunos, entre otros, afirmando su eficiencia. Pero el punto central no es que funcionen, sino que se vendan. En un mundo que se alimenta de la falsa percepción de perfección de las redes sociales, somos un blanco fácil. Las personas aspiran a que una pastilla, un gel, una crema o una dieta solucionen milagrosamente su salud.
Entre mitos y riesgos reales
Las industrias apuestan por creadores de contenido para que sean voceros de la eficacia, del cambio transformador, y las personas seguimos estas recetas como verdades absolutas. ¿Por qué es tan fácil? Porque si hay algo seguro es que toda la audiencia está envejeciendo: la amenaza es real para todos. No hay segmentos que clasificar. El problema que vemos con frecuencia es que muchos de los productos no han sido testeados lo suficiente para corroborar su eficacia, ni para descartar que hagan daño. Suplementos, vitaminas y cremas con altas concentraciones: ya se ha visto que tienen efectos graves en la salud de los consumidores. En esta rueda de hámster, la pregunta no es en qué productos hemos caído, sino ¿a quién le interesa que me preocupe tanto mi envejecimiento?