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Diario Expreso Ecuador

Si el mar se agita en Ceuta, sus olas nos pueden llegar

Hay que ver si el conflicto entre Marruecos y España responde más a intereses geopolíticos que migratorios, pues las alianzas pueden implicar responsabilidades

Más de sesenta mil personas cruzaron el espigón de El Tarajal, desde Marruecos hacia Ceuta, generando una de las crisis migratorias más grandes de España.

Más de sesenta mil personas cruzaron el espigón de El Tarajal, desde Marruecos hacia Ceuta, generando una de las crisis migratorias más grandes de España.Archivo Expreso

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El jueves pasado el mundo entero testificó las impresionantes imágenes de más de sesenta mil personas que cruzaron el espigón de El Tarajal hacia Ceuta, generando una de las crisis migratorias más grandes de España. En nuestro país la noticia pasó como una nota internacional más, pero en la geopolítica de 2026 ya no existen sucesos lejanos.

Es que detrás de la avalancha migratoria hay algo más que pobreza y las redes de tráfico que operan como mafias en todo el mundo, especialmente en África o en nuestra región. Según la información oficial, Marruecos no organizó el cruce, pero algunos especialistas y políticos españoles creen que al menos lo permitió y lo utilizó como método de presión.

Durante siglos, las fronteras sensibles han sido utilizadas como moneda de cambio. Se vuelve relevante también, que desde los Acuerdos de Abraham de 2020, Marruecos normalizó relaciones con Israel a cambio de que Washington reconociera su soberanía sobre el Sahara Occidental.

Ceuta en la conversación pública en Latinoamérica

Aunque Latinoamérica no tiene vela en este entierro, el actual mandatario colombiano Gustavo Petro, a pesar de que le quedan pocas horas en el poder, volvió a tener una de sus absurdas especulaciones ideológicas, y señaló a la alianza de Rabat, Washington y Tel Aviv, como la causante del conflicto migratorio, acusando además a Netanyahu de financiar el éxodo hacia Ceuta. Así, la crisis del Ceuta se introdujo en la conversación pública latinoamericana.

Hace pocos meses, el Ecuador, lejano a este actual conflicto, tomó una decisión geopolítica que lo acerca al mismo. En octubre pasado nuestro país retiró el reconocimiento a la RASD, rompiendo la neutralidad histórica de más de cuarenta años, y en mayo abrimos embajada en Rabat, respaldando el plan marroquí de autonomía para el Sahara.

Sin mayores detalles, parecería una acertada y pragmática decisión, especialmente por la oportunidad comercial y afinidad diplomática con Washington. Pero por otro lado, Ecuador, sin buscarlo, toma una posición con un socio al que España, uno de nuestros principales aliados en Europa, origen de inversión, destino de nuestra diáspora y puerta de entrada a la Unión Europea, acusa hoy de chantaje.

Efectos de una diplomacia basada en alianzas transaccionales

Cuando hace pocos meses Estados Unidos e Irán iniciaron su conflicto, que parecía tan lejano, sus efectos (como la subida de los precios de combustibles) llegaron hasta nuestro país. Esto muestra la globalización de las desaveniencias internacionales.

Hay que estar entonces pendientes de si este nuevo conflicto entre Marruecos y España responde a contextos más geopolíticos que migratorios, pues al vivir en medio de una diplomacia basada en alianzas transaccionales, podemos heredar responsabilidades por el solo hecho de tener una posición diplomática tomada en torno a tal o cual eje.

La geopolítica ya no tiene provincias lejanas, y si el mar se agita en Ceuta, tarde o temprano la ola puede llegar hasta nuestros mares. La clave será entender los intereses reales del Ecuador, ante cualquier decisión que se deba tomar.

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