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Diario Expreso Ecuador

A los amigos de la descentralización

Hay que examinar la segregación social, los conflictos políticos locales y los fracasos de los autonomistas para plantear mejor la causa descentralizadora

Ya no basta decir que lo peor es el centralismo y arroparnos en la bandera estrellada. Los jóvenes miran con tanto o más recelo lo que pasa en el palacio municipal que lo que ocurre en Carondelet.

Ya no basta decir que lo peor es el centralismo y arroparnos en la bandera estrellada. Los jóvenes miran con tanto o más recelo lo que pasa en el palacio municipal que lo que ocurre en Carondelet.Archivo Expreso

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La autonomía local ha dejado un importante legado en Guayaquil, como un aeropuerto bien administrado, la regeneración urbana de barrios importantes, la llegada del agua potable y de la recolección de basura a gran parte de la ciudad y demás. Pero estos éxitos han quedado truncados, muchas veces no tanto por la negativa del Gobierno central a colaborar con la Municipalidad, sino por la falta de nuevas ideas que puedan trascender los éxitos de las décadas pasadas. Prueba del desgaste del modelo municipal de Guayaquil, faro histórico de la causa autonomista, fue la derrota de Cynthia Viteri en 2023.

Algunos dirán que ella se desvió del camino socialcristiano, lo que en parte es cierto, pero no se puede negar que algunos problemas de su gestión ya los venía arrastrando de la época de su antecesor: la violencia de los metropolitanos, la lentitud en la entrega de las nuevas troncales de la Metrovía, el fracaso de la Aerovía, la falta de desconcentración administrativa, la desconexión con los otros cantones, etc.

El desencanto joven frente a las élites y la política local

Hoy por hoy, la causa de la descentralización sigue siendo válida. De hecho, los ataques del Gobierno Nacional contra los alcaldes opositores le han prestado nueva vigencia. Ahora hasta en Quito se habla de autonomía municipal y en Guayaquil la invoca la izquierda.

Sin embargo, mucha gente está decepcionada con sus autoridades locales y no se halla dispuesta a aceptar una explicación que se limite a hablar de traiciones o persecuciones. Tampoco querrán escuchar la narrativa de que hace falta más autonomía cuando sienten que la que actualmente existe no está siendo bien usada.

Es necesario mirar hacia adentro primero, a la segregación social, los conflictos políticos locales y los fracasos en las gestiones de algunos autonomistas para poder plantear de manera más convincente la causa descentralizadora.

Ya no basta decir que lo peor que nos ha pasado es el centralismo y arroparnos en la bandera estrellada. Los jóvenes miran con tanto o más recelo lo que pasa en el palacio municipal que lo que ocurre en Carondelet, y resienten a las mafias y a las élites de aquí como a las de allá. Encima, muchos en la Costa sienten que su Quito es Guayaquil.

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