“Nos dio diciendo”
No volvamos al tiempo de las luchas religiosas, cuando se exigía a las personas el pronunciarse por el Papa o por Lutero, so pena de ser quemadas en la Hoguera

El expresidente Osvaldo Hurtado ha destacado como un duro crítico del Gobierno del presidente Daniel Noboa.
De boca en boca, la gente va comentando lo dicho por el expresidente Osvaldo Hurtado en crítica tanto al expresidente Rafael Correa como al actual presidente, Daniel Noboa, a los que acusa de autócratas, de dictadores, por haber sometido a todos los poderes del Estado, irrespetando el fundamento de las repúblicas: la división de poderes.
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Pero, el haber acusado, Hurtado, de autócratas a los dos criticados, ha eliminado, en buena parte, este temor interno de muchas personas de que, al impugnar al uno, lo acusen de ser partidario del otro; y así, cuando alguien critica a Noboa, lo tildan de correista, y viceversa.
Hay que reivindicar la tercera posición, la de pensar y actuar por sí mismo, en ejercicio del libre albedrío. Que no volvamos al tiempo de las luchas religiosas, cuando se exigía a las personas el pronunciarse por el Papa o por Lutero, so pena de ser quemadas en la Hoguera.
Política
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Richard Josue Jimenez Mora
Los partidarios del actual presidente atacan a Hurtado, pero no refutan sus ideas; uno, porque en sus filas no cuentan con personas de una talla intelectual que se aproxime, ni remotamente, a la del expresidente, y luego, porque, aunque la tuviesen, sus medidas son indefendibles: eliminar a todos los oponentes, a todo adversario que se presente de candidato a cualquiera entidad seccional, encarcelarlos, quitarles sus derechos políticos, personalmente, o a los partidos que los auspicien.
Mientras no desistan de esto, el enfrentamiento no sólo continuará, sino que se intensificará, no sólo en el país, sino a nivel internacional, ante los organismos de Derechos Humanos y otros foros y conferencias multilaterales. Y si fueren, algunos candidatos del oficialismo, elegidos, su legitimidad será impugnada. La gente teme que los procedimientos empleados en estas elecciones seccionales se los aplique, posteriormente, en las presidenciales.
Nunca he coincidido con la línea política de Hurtado Larrea, y menos, en su hora, con la eliminación de los independientes como sujetos con posibilidad no solamente de elegir sino, también, de ser elegidos, como consiguió que se incluya de la Constitución de 1977, y en la Ley de Partidos, pero hay que reconocer que venció a León Febres-Cordero, cuando presidente, en 1985, y a Luis Robles Plaza, ministro de Gobierno, cuando se les ocurrió, en búsqueda de apoyo popular, la inconsulta idea de someter a plebiscito la plena restauración del derecho de los independientes a ser elegidos.
Hurtado consiguió que los propios independientes votaran contra sí mismos, aprovechando el debilitamiento del apoyo popular al régimen, y triunfara el NO. Con ese antecedente victorioso, el expresidente se presenta ante la incierta contienda electoral próxima, no como candidato, por supuesto. Su lucha, por su calidad de expresidente, tendrá trascendencia internacional. Agravaría el desprestigio internacional, y la tensión interna, si se dictaren órdenes represivas contra él.
La persecución a los alcaldes ha ido demasiado lejos: al injustamente suspendido alcalde de Cuenca lo vemos en las fotos muy deteriorado; igual con el de Guayaquil; parecería que se ha orquestado una sucia trama para acusarlo, y la directora de Hidrocarburos, quien lo acusó, se retractó luego, diciendo que lo había hecho por presión del asesor jurídico del Ministerio, quien habría dicho, a su vez, que había sido presionado por el ahora secretario general de la Administración, durante su función anterior.
Esa mujer ha desaparecido, no se sabe si está escondida, probablemente por miedo ¿o quién sabe por qué? El analista político Oswaldo Muñoz ha comparado esta eliminación de alcaldes y partidos, con las tristemente célebres “purgas” con las que el dictador ruso Stalin eliminaba a sus competidores.
Más le convendría al Gobierno desistir de intervenir en las elecciones seccionales.