Contra la “amnesia planificada”
La Feria Internacional del Libro Guayaquil invita a recuperar el hábito de la lectura frente a la inmediatez digital y la pérdida de atención generalizada

La Feria Internacional del Libro Guayaquil tiene acogida. El año pasado asistieron aproximadamente 30.000 personas. Esperamos que este año sea igual o mejor.
¿Qué sentido puede tener la Feria Internacional del Libro Guayaquil en medio de una sociedad posalfabetizada? Así caracteriza a nuestro tiempo la periodista Rosa Horowitch en su artículo ‘El final de la lectura está aquí’, publicado en The Atlantic en julio de este año.
La tesis es clara: el declive del hábito de lectura, a causa de la digitalización de nuestras vidas, está provocando que nuestra capacidad de atención, de razonar y de memorizar empeore, a la vez que recurrimos cada vez más a medios orales para informarnos, entretenernos e, incluso, educarnos.
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La amnesia planificada de la era digital
Consumimos información rápida y atractiva en forma de clips, ‘tweets’ y memes. Si tenemos que leer, lo hacemos en diagonal. Si es un texto largo, la IA lo resume. Los libros y los periódicos los hemos reemplazado por los podcasts y los ‘reels’. Nadie duda de que sí sabemos leer, pero cada vez lo hacemos menos y peor, y cada vez son menos los que lo hacen por disfrute. En esto consiste vivir en una sociedad posalfabetizada.
Hay quienes dicen que este retorno a la cultura oral no tiene por qué ser malo. En Fedro, el propio Platón pone en boca de Sócrates una crítica válida de la cultura escrita. El paso a la escritura empeora la memoria debido a que los recuerdos se externalizan y la memoria es un músculo que se perfecciona con su ejercicio.
Sin embargo, con la “amnesia planificada” que George Steiner achacaba a las instituciones educativas y la delegación de nuestras actividades intelectuales a la IA, no parece que nuestra memoria vaya a mejorar con la vuelta de la oralidad. Tampoco parece que la oratoria vaya a volverse a sofisticar; con nuestro mísero vocabulario (fruto de la falta de lectura) y nuestra disminuida atención, la demanda de grandes oradores será incipiente.
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Lo que ganamos cuando leemos
A pesar de esto, tal como señala Horowitch, los libros se siguen publicando y vendiendo. Aunque menos gente lee, quienes leen lo están haciendo más, argumenta ella. Por esto, un evento como la Feria Internacional del Libro Guayaquil tiene acogida. El año pasado asistieron aproximadamente 30.000 personas. Esperamos que este año sea igual o mejor. Porque leer, además del disfrute que trae consigo, inculca en nosotros ciertos hábitos que solo se pueden conseguir por medio de la lectura. Esta no se puede ‘agilizar’ ni ‘automatizar’ a través de otros métodos más ‘eficientes’. Los fines de la actividad son intrínsecos a su puesta en práctica. Se requieren paciencia, tiempo, esfuerzo y concentración.
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Leer bien -y, sobre todo, leer bien buenos libros- nos dota de un vocabulario por medio del cual comprender nuestra historia personal y redescubrir su sentido. La buena lectura agudiza y enriquece nuestra mirada, a la vez que nos capacita para experimentar cosas bellas. Nos abre a un mundo interior insospechado. Puede formar nuestra sensibilidad e, incluso, nuestra conciencia moral.
Decía G. K. Chesterton que “a cada época la salva un pequeño puñado de hombres que tienen el coraje de ser inactuales”. Si logras cultivar el hábito de la lectura en esta época posalfabetizada, ten por seguro que lo conseguirás para el resto de tu vida. La Feria Internacional del Libro Guayaquil puede ser la oportunidad de despertar esa pasión.