¡No olvidar a Esmeraldas!

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¡No olvidar a Esmeraldas!

El Estado es libre y soberano o no es Estado. Su deber es garantizar la seguridad de sus ciudadanos, no como un regalo de su buena voluntad sino como una obligación porque ellos pagan impuestos’.

Esmeraldas también es Ecuador. La ola delincuencial producto del crimen organizado se ensaña con la provincia verde y sus habitantes, tanto que ni la Policía Nacional puede dar una respuesta efectiva, según declaraciones del ahora excomandante subzonal. La provincia hoy está, en definitiva, sometida a las bandas delincuenciales. Y hoy resuena asimismo el silencio de los asambleístas, en especial de los del socialismo del siglo XXI, que cuando conviene a su discurso tanto pregonan el respeto a la soberanía nacional. Un agente externo como el crimen organizado también puede violentarla, no solo otros países, pero ahí prefieren guardar silencio, uno que raya en la complicidad.

El Estado es libre y soberano o no es Estado. Y su deber es garantizar la seguridad de sus ciudadanos, no como un regalo de buena voluntad sino como una obligación, porque ellos pagan impuestos. Si no es capaz de retribuirlos, para qué seguir contribuyendo por un derecho que no se recibe. Sería interesante que los esmeraldeños planteen quedarse con esos recursos y destinarlos a contratar seguridad privada que haga la tarea que el Estado no logra cumplir.

Ni Esmeraldas, ni ninguna provincia puede quedar relegada. El terror no puede ganar la batalla.