Editoriales

Escuelas del presente

La inversión en la formación de niños y jóvenes en un proceso a la largo plazo.

Ni del milenio ni del futuro. Es en el hoy en donde deben centrarse todos los esfuerzos educativos. La experiencia de otros países demuestra que toda inversión en la formación de los niños y jóvenes es un proceso de largo plazo, que conlleva una o dos generaciones. Cuanto antes se inicie el camino, antes se verán los resultados. 

Pero es inviable que Ecuador tenga profesionales ultracualificados, investigación o puestos de trabajo punteros si las bases tienen lagunas vergonzosas. ¿Adónde va un país con un nivel ínfimo de comprensión lectora? Si no se lee y no se comprende lo leído, no hay más. 

La casa se empieza por las bases, no por el tejado. Cierto es que puede haber enfoques integrales, abordando necesidades en los ciclos secundarios y superiores y fomentando becas y mejor capacitación en el profesorado universitario

Pero nada de eso tendrá frutos si uno de los grandes argumentos para la deserción universitaria sigue siendo que los alumnos no llegan con nivel suficiente. Invertir en educación no es construir escuelas o traer profesores de inglés del extranjero. 

Es tener una política pública con visión. Es darle valor a los niveles primarios, a sus docentes. Que la educación infantil no sea un mero trámite para llegar a instancias superiores. Que sea el pilar de lo que aspira Ecuador.

¿Adónde va un país con un nivel vergonzoso de comprensión lectora? Si no se lee y no se comprende lo leído, no hay más. Ni las becas universitarias ni ningún proyecto en los ciclos superiores rendirá frutos, si no se invierte en la educación primaria