Editoriales

Educación, indispensable para el progreso

Un pueblo sin educación no puede elegir consciente y sabiamente su destino, ni tiene posibilidades de lograr el verdadero progreso.

Las cifras de abandono escolar que se registran en el país a consecuencia de la pandemia son alarmantes. Es una realidad de la que no parece haber mucha conciencia pero que impactará enormemente el futuro del Ecuador si no se toman medidas correctivas que permitan que todos los niños y jóvenes que desertaron se reincorporen a sus estudios. El que puedan reintegrarse a la educación de manera efectiva dependerá de la evolución de la tasa de contagios, de la aplicación eficiente de la vacuna, de la planificación del Ministerio de Educación para el regreso paulatino a clases presenciales, y en caso de que un rebrote lo impida, de recurrir a planes educativos a distancia a través de radio y televisión, lo que permitiría la instrucción masiva, a diferencia de las clases ‘online’, que está al alcance únicamente de limitados sectores de la población con acceso a internet y a computadoras, a tabletas y a teléfonos inteligentes. No obstante, en el mediano y largo plazo, el Estado deberá invertir para proveer un servicio de internet de calidad y para lograr una ampliación de la cobertura que garantice conectividad eficiente incluso a comunidades rurales.

Un pueblo sin educación no puede elegir consciente y sabiamente su destino, ni tiene posibilidades de lograr el verdadero progreso.