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Diario Expreso Ecuador

Indignación y miedo

Si este 72 % de personas que lo desprueban decide hablar al mismo tiempo, no habrá voceros, relatos, ni comunicados “pautados” que alcancen para explicarlo

La aprobación del presidente Daniel Noboa registra un descenso constante.

La aprobación del presidente Daniel Noboa registra un descenso constante.CHATGPT

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La medición de junio 2026 del Ciees sobre percepciones y realidades ciudadanas no deja espacio para la duda. La aprobación del “presi” está en +/- 28%. Porcentaje que ya, por sí mismo, es bastante decidor, pero, si además anotamos que es la cifra actual de una tendencia negativa de algunos meses atrás, pues el tema termina siendo bastante serio. Los medios gobiernistas vienen teniendo cada vez más problemas para disfrazar el desastre administrativo, económico, social y moral que vivimos día a día, con un relato de expectativas que nunca termina de aterrizar.

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Noboa hizo un contrato con un país agotado de violencia y corrupción, lo ungieron los que temían un “retorno” sin analizar el presente y posible futuro. No olvidemos que el “presi” ya tenía algún tiempo ejerciendo el poder y sus defectos estaban a flor de piel. Ahora, el rival ya no es el correísmo, ni una Asamblea hostil, ni alcaldes respondones, porque de todo ello ya se “encargó”; el rival es la insegura, deprimente y temerosa realidad.

Los principales problemas de nuestra sociedad detectados en esta muestra de junio 2026, en su orden, son: inseguridad, 57%; economía, 22%; y mal gobierno-corrupción, 17%. Más allá de cifras segmentadas, lo lamentable es sentir un pueblo que responde exponiendo su miedo, indignación y desconfianza. Ya no está evaluando únicamente a un gobierno, está describiendo la calidad de su vida cotidiana. 

Se anunció una guerra contra el crimen organizado, mientras tanto la gente sigue mirando dos veces antes de bajarse del auto y aprendió a convivir con el terror. Desde el poder se multiplican las fotos de operativos y las cifras positivas elegidas con pinzas que son desmentidas al paso, así como el optimismo del siguiente boletín en redes. Como decíamos en artículo anterior, siguen creyendo que una buena comunicación puede suplir una buena gestión.

La economía tampoco da tregua, desde el poder y su coro nos dicen que ha bajado el riesgo país; claro, riesgo bajo para endeudarse y pagar, pero súper alto para vivir en este país. Los voceros hablan de estabilidad, las familias hablan del supermercado. Los ministros hablan de indicadores y los jóvenes hablan de desempleo. El relato que siempre pretenden posicionar se basa en expectativas, se sigue empujando la pelota hacia delante y el tiempo del partido ya no da ni para adicionales. 

Existe una diferencia enorme entre administrar un país y administrar promesas, lo primero exige resultados y lo segundo credibilidad. Si ambas no existen, lo mejor es dar un paso al costado asumiendo con dignidad el evidente fracaso.

El oficialismo en todos los espacios de poder 

Otro tema reflejado en la muestra es el mal gobierno/corrupción. Cero transparencia, no hay rendición de cuentas, el oficialismo copa los espacios institucionales, los jueces son mensajeros y el blindaje de la Asamblea no cesa. Un gobierno que se apropia de los resultados de la gestión territorial de los gobiernos locales, sino persigue a sus titulares y a sus abogados. Que reduce la nomenclatura pública para concentrar decisiones en un círculo cada vez más cerrado. Y no, no hay que dejar de comentar sobre el descaro y la impudicia en el atraco de Progen y otras cías.

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Un gobierno con el 28% de credibilidad no gobierna nada, solo sobrevive. El país ya no discute de “ismos o antis” solo intenta aún decidir si el miedo lo mantiene callado o la indignación lo saca a la calle. Si este 72% decide hablar al mismo tiempo, no habrá voceros, relatos, ni comunicados “pautados” que alcancen para explicarlo. Están tan entontencidos con el poder que la ola no la verán venir y sí, también arrastrará a sus “engreídos”.

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