Sus horas más gloriosas

  Columnas

Sus horas más gloriosas

'¿Estábamos preparados? No, ningún país del mundo lo estuvo'.

De pequeños muchos de nosotros queríamos volar como Superman, trepar muros como Spiderman, tener un traje de hierro como Ironman o un batimóvil como el de Batman. Hoy me sentiría más que satisfecho con una pizca de la valentía de nuestros doctores, enfermeros, imagólogos, personal de limpieza de las clínicas, proveedores de comida y trabajadores de mercados en general, los que no se pueden quedar en casa. Considero que no hay forma de minimizarlo, hemos recibido un buen golpe de humildad. No somos superhombres, el dinero no lo compra todo y de nada vale lo que tengas si no tienes con quién compartirlo. Quizás muchos lo repetíamos antes de esto, sin saber lo que es sentirlo en el corazón en los momentos más oscuros.

A todos aquellos que han perdido un ser querido en esta batalla, sepan que no están solos, que siempre hay alguien dispuesto a ayudar y que contrario a lo que nos hacen pensar, las personas tendemos a ser buenas. A quienes tienen un ser querido librando la batalla, quienes rezamos estoy seguro que los tenemos en nuestras oraciones y admiramos su temple para enfrentar esta situación.

¿Estábamos preparados? No, ningún país del mundo lo estuvo. El porqué es muy amplio, más allá de no contar con camas o ventiladores suficientes, no es menos cierto que durante mucho tiempo se nos ocultó la verdad. Es indignante que hasta enero la Organización Mundial de la Salud decía que no había evidencia de que el virus no se transmitía de humano a humano (según el gobierno comunista chino). El otro día leí a alguien comparar el coronavirus con Chernóbil, y adivinen qué tienen en común los dos países donde empezaron estas desgracias. Hoy mis héroes de la adultez están en las primeras líneas de batalla, poniendo su bienestar a un lado para cuidarnos a todos. Muchos tienen familias, muchos se la juegan, muchos prefieren no abrazar a sus hijos en la noche.

Como Churchill lo dijo alguna vez: “1000 años después, todos dirán: esta fue su hora más gloriosa.” Quédense en casa si pueden, manténganse sanos y no perdamos la fe en que todo va a salir bien.