Columnas

8 de mayo de 2020

Recordemos que dicha teoría sostiene, en términos sencillos, que los políticos actúan en base a incentivos políticos o personales cuando dictan políticas públicas...

Meses atrás hablábamos de James McGill Buchanan, un economista liberal estadounidense, Premio Nobel de Economía en 1986, y precursor de la tesis del ‘Public Choice’ o de la elección pública. Recordemos que dicha teoría sostiene, en términos sencillos, que los políticos actúan en base a incentivos políticos o personales cuando dictan políticas públicas, por lo que generalmente sirven a sus propios intereses políticos y circunstancialmente a ciertos grupos de interés. En innumerables ocasiones hemos podido observar como ciertos “abnegados” políticos profesionales terminan dictando resoluciones beneficiosas para ellos, pero perjudiciales para la mayoría de los contribuyentes.

El 8 de mayo de 2020, el Ecuador y el mundo se encontraban en medio de la lucha titánica contra la pandemia del COVID-19. Un combate que significaba sacrificios durísimos para la mayoría de personas, no solo por la muerte, pánico y sufrimiento que causaba, sino también por la tenebrosa crisis económica que se había generado producto del encierro forzoso cavernícola. Ante la tragedia, algunos decidieron hacer algo para luchar contra el virus y sus consecuencias. Ya para el 8 de mayo del 2020, el candidato Guillermo Lasso había iniciado y lideraba la iniciativa Salvar Vidas para combatir la pandemia. Dicha iniciativa había levantado alrededor de 10 millones de dólares de 3.000 donantes, con donaciones que iban desde 3 dólares hasta 5 millones de dólares, donde la familia del candidato había aportado directa o indirectamente más del 60 % de los fondos. Dineros que sirvieron para adquirir ventiladores, equipos e insumos médicos para más de 300 centros hospitalarios en los 221 cantones del país.

A ‘contrario sensu’, el mismo 8 de mayo del 2020, el candidato Andrés Arauz se encontraba en México estudiando un doctorado mientras seguía siendo funcionario con licencia del Banco Central del Ecuador. Había sido doce años funcionario de carrera del Banco Central, pero solo trabajaría dos años o el 16,66 % del tiempo, por lo que estuvo diez años a vaca. No solo que no trabajaba, sino que en el momento más critico de la pandemia vendería cara su renuncia a no trabajar por la jugosa cantidad de 27.583,33 dólares. En las terribles circunstancias en la que se encontraba el país, donde se necesitaban desesperadamente recursos para atender la salud de los ecuatorianos, se vendía una renuncia a no trabajar. No se conoce de ninguna iniciativa trabajada para ayudar en la pandemia o de algún dólar donado por el candidato Arauz.

En resumen, el 8 de mayo de 2020, mientras unos trabajaban arrimando el hombro en la pandemia, otros estaban a vaca en México; mientras unos se metían la mano al bolsillo para ayudar, otros no donaban sino cobraban por no hacer nada. Otra demostración de que el colectivismo y su supuesto altruismo es una gran farsa, como farsa también es que los empresarios son egoístas y explotadores. Porque como bien diría James M. Buchanan en su tesis de ‘Public Choice’, muchos políticos están incentivados a buscar sus propios beneficios porque, usando el coloquial aforismo, nunca hay que olvidar que aquellos que parten y reparten, siempre se quedan con la mejor parte.

¡Hasta la próxima!