Columnas

Ojalá v.2

Ojalá el comercio se vuelva justo, solidario, y accesible.

Diez años después, a las puertas del 2020, quiero compartirles nuevamente un editorial que escribí llena de fe, así como somos los ecuatorianos, de sueño y energía:

Ojalá el 2020 traiga conciencia y acción a todos los ecuatorianos y a las instituciones del Estado sobre la protección y uso adecuado de los recursos naturales. Y entendamos cuáles y qué función tienen.

Ojalá apaguemos las luces que no se están usando, desconectemos los cargadores de celulares y de otros equipos, compremos electrodomésticos con eficiencia energética, utilicemos focos ahorradores de luz, tomemos duchas cortas o no dejemos correr el agua innecesariamente, compremos productos frescos y no congelados, tengamos y usemos medios de transporte masivo y ciclovías, plantemos un árbol por persona para procurar sombra y brisa a la generación que viene atrás nuestro; y veamos la estela de recursos que se usan en los productos que consumimos, para valorar y no desperdiciar.

Ojalá las industrias realicen auditorías energéticas y cambien sus equipos obsoletos para mejorar la eficiencia; promocionen productos verdes; inviertan en plantas de tratamiento de aguas residuales y planes de relaciones comunitarias... y más.

Ojalá el comercio se vuelva justo, solidario, y accesible.

Ojalá los municipios implementen lo que les ordena la Constitución y tengamos recolección separada y programas de reciclaje; que el alcalde de Guayaquil dé el ejemplo, desperece a sus colaboradores que heredó y tenga una gestión ambiental creativa, proactiva y de resultados; se implemente el proyecto de extracción de gas metano para generación eléctrica del relleno sanitario Las Iguanas; invierta en su propio proyecto de forestación con especies nativas comerciales.

Ojalá el 2020 nos traiga candidatos de elección popular “verdes”, por sus nietos y los nuestros. Y que los jueces que tratan acciones constitucionales de protección conozcan lo ambiental en la Constitución, así fallan sobre lo justo y lo legal, y no sobre el miedo y el desconocimiento.

Ojalá el Ministerio del Ambiente recupere su rol, otorgue licencias ambientales en 1 mes; proponga a la Asamblea un cambio en la redacción del artículo 74, permitiendo el pago por servicios ambientales; logren controlar la tala ilegal del bosque primario dentro y fuera de las áreas protegidas; que logren más declaratorias de bosques privados; que sean menos burócratas y más prácticos; que protejan a las especies de fauna silvestre del comercio ilegal y cruel; y que entiendan que la función pública no es ser prepotentes sino competentes.

Ojalá nuestro presidente apoye inversiones que conduzcan a Ecuador hacia una economía cero en carbono (cosa que cuando vayan a reuniones internacionales de cambio climático tenga coherencia lo que ofrecen con lo que pasa en Ecuador); y, que entiendan la economía circular y fomenten el mercado de materias primas secundarias y la gestión de residuos.

Ojalá se entienda que solo unidos, innovando lo hacemos.

Ojalá pase lo extraordinario en Ecuador y el mundo, ojalá llueva café en el campo… y cacao… y bienestar, al mismo ritmo de la sabia naturaleza... y que en el 2030 todo esto haya sucedido y no lo tenga que volver a recordar en un editorial.