Columnas

Guayaquil hace 126 años

El estandarte de la anticorrupción debe guiar el esfuerzo. Moral y luces, como pedía el Libertador Bolívar

Eran tiempos de sangre y de lágrimas, como los actuales pero, por muy diferentes razones. Corrijo: eran tiempos de sangre y de gloria, como los actuales pero, con héroes de distinta naturaleza. Los de antes le ponían el pecho a las balas, arriesgaban su vida luchando por las libertades y pretendían garantizar la convivencia imponiendo el laicismo.

No había fusilamiento que los amedrente, no había excomunión, tortura o cárcel que los lleve a abandonar la fe en su doctrina. Su lema era: Por la patria y el partido. También: Libertad o muerte.

Amador Viteri era un buen paradigma de la juventud guayaquileña de esa época. Lo fusilaron al pie de la antigua cárcel municipal y ya no queda ni la placa que lo recordaba para ejemplo de las nuevas generaciones.

Cuando ocurrió el acontecimiento que la historia bautizó como la venta de la bandera, Guayaquil se levantó indignado y desde las manifestaciones populares se clamó por el retorno de don Eloy Alfaro y luego se incendió la República. Era el 5 de Junio de 1895. Lo recordamos ayer con unas organizaciones populares y el Ministerio de Cultura. Mañana, con el general Paco Moncayo, en radio SIRA de Ambato, realizaremos un análisis de la trascendencia de la revolución alfarista en la construcción democrática del Ecuador.

Mientras tanto, ¿cuándo haremos el homenaje que se merecen los héroes de estos días? Los que les pusieron el pecho a los virus, sabiendo que estaban insuficientemente protegidos y dejaban huérfanos a sus hijos.

Me hubiese gustado, sobremanera, que los guayaquileños se levanten para protestar contra toda la infame corrupción que agravó la pandemia y causó más muertes. Fue el más impúdico abuso. Hay que hacer la promesa de no volver a tolerar atropellos de esa naturaleza sin poner en su sitio, la cárcel, ha dicho el presidente Lasso, a quienes no tuvieron la más mínima conmiseración con lo que le hacían a sus prójimos.

Ojalá, como en el 5 de Junio rememorado, estemos en el inicio de una Nueva República. El estandarte de la anticorrupción debe guiar el esfuerzo. Moral y luces, como pedía el Libertador Bolívar.