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No se entierra la memoria

Lasso, por su parte y a tiempo, supo entender y sintonizar el sentir de la mayoría de la opinión pública, harta de componendas y de oscuros acuerdos para una supuesta “gobernabilidad”.

Entre 1792 y 1806 Francia utilizó un calendario propio que trataba de asimilarse al sistema decimal y dejaba de lado toda referencia religiosa. Su aprobación se dio en la Convención Nacional de 1793 que fijó para su inicio el 22 de septiembre del año 1792.

Una de las fechas más famosas fue el 18 de brumario del año VIII (9 de noviembre de 1799 según el calendario gregoriano) cuando, con un golpe de Estado, Napoleón Bonaparte acabó con el Directorio e inició el Consulado bajo su liderazgo. Fue el propio Napoleón quien derogó su uso el 1 de febrero de 1806.

El 18 de brumario se lo vincula históricamente con el fin del cesarismo, entendido como el sistema de gobierno asociado a la autoridad suprema de un líder a quien se le suele atribuir rasgos heroicos.

Según el calendario republicano francés -como así se lo conoce- el sábado 15 de mayo de 2021 correspondería al 26 de floreal de CCXXIX. Esa fecha pasará a la historia de nuestro país como aquella cuando fracasó un “entendimiento” contra natura difícil de comprender. Lasso, por su parte y a tiempo, supo entender y sintonizar el sentir de la mayoría de la opinión pública, harta de componendas y de oscuros acuerdos para una supuesta “gobernabilidad”.

Ese día, también, se dio paso a la elección de la abogada y asambleísta por Pachakutik Esperanza Guadalupe Llori Abarca. Su designación es triplemente significativa. Por mujer, por indígena y por amazónica. El simbolismo de su elección también es significativo. De haber sido miserablemente perseguida y encarcelada en el pasado, hoy ostenta la presidencia de uno de los poderes más importantes del Estado. Su discurso de posesión fue claro: no se entierra la memoria. Se puede perdonar, pero no olvidar. Hay que buscar amplios acuerdos de gobernabilidad sin dejar de lado posiciones políticas respetables. Tal como Llori afirmó en su discurso, el próximo presidente “…debe tener la gobernabilidad para que prevalezca la democracia, que implica la diversidad de visiones y opiniones, pero con un mismo objetivo: el desarrollo del país”. No se entierra la memoria, se entierran a los césares.