Columnas

Tiempos de angustias

'Debemos ser lógicos y esperemos que la Asamblea lo sea en este momento'.

En su libro Padre rico, padre pobre, el autor Robert Kiyosaki diferencia las enseñanzas que le hacen de niño su padre biológico (padre pobre), quien le inculcaba la culminación de una carrera para lograr en el futuro un empleo digno en una corporación; y el padre de su mejor amigo, que era millonario (padre rico) y le inculcaba el emprendimiento, animándolo a no ser empleado de una corporación, sino a ser el dueño de dicha corporación. Este maravilloso libro señala las diferencias de cómo educan a sus hijos estos dos padres. Lamentablemente, Ecuador es un país pobre. La gran mayoría de los empleados son de clase media y baja, que viven a duras penas de un empleo y un sueldo mensual, y que mediante endeudamiento y constante sacrificio van adquiriendo sus bienes, lo que culmina, en algunos casos, con un logro significativo: adquirir a crédito una pequeña casa para brindar comodidad y seguridad a su familia. Así pasa la vida y no importa cuánto sea ese sueldo, pues a medida que el nivel de vida va mejorando y creciendo la familia, va demandando mayores gastos y mayores deudas. El empleado ecuatoriano debe cubrir, sus necesidades básicas y las de su familia: alimentación, salud, pensiones escolares, pago de deudas, etc.; y, por lo general, para cubrir estos gastos es necesario sumar el sueldo del padre y de la madre. Para ellos la posibilidad de ahorro no es una opción.

En la Ley Orgánica de Apoyo Humanitario se propone que el trabajador aporte con un porcentaje de su sueldo, lo que empobrecerá más a la población. Debemos ser lógicos y esperemos que la Asamblea lo sea en este momento, que recapacite, evalúe y reconozca los duros momentos que le esperan a la población en los meses venideros, que se consideren los aspectos enunciados y se comprenda que los trabajadores ya no pueden ser mermados en su ingreso; al contrario, necesitan ayuda, que el Estado les dé respaldo, que el Gobierno les dé seguridad, que los llamados a administrar el país les extiendan una mano de apoyo, refinanciamiento y plazos para que no se los hunda más en su angustia y desesperanza.