No se puede, ni se debe...

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No se puede, ni se debe...

No se puede aceptar porque según expresiones del ministro de Economía y de funcionarios del Banco del Estado, va a costar unos $ 188 millones al Estado ecuatoriano...’.

La petición de la Fenocin en las mesas de diálogo con el Gobierno de condonación de deudas para con la banca del Estado de hasta $ 10 mil para beneficio de los deudores es una propuesta que no se puede ni se debe aceptar. Según expresiones del ministro de Economía y de funcionarios del Banco del Estado, va a costar unos $ 188 millones al Estado ecuatoriano, monto irrecuperable y que pone en riesgo inminente a la banca nacional con la pérdida de dinero que es del pueblo ecuatoriano. Esta situación se agravaría por el hecho de ya haberse condonado deudas por el valor de hasta tres mil dólares, lo que significó un total de $ 58 millones. Igualmente, no se puede aceptar esta petición porque, a decir de los representantes legales de dicho banco, no hay una disposición legal que autorice este tipo de operaciones, lo que podría acarrearles problemas de índole legal por haber tomado esa decisión sin contar con respaldo legal y financiero. Hay caminos legales para arreglar las deudas que los ecuatorianos tenemos ya con la banca privada o pública: la renegociación de las deudas mediante propuestas que aumenten el plazo del vencimiento; abonos parciales más acordes con la capacidad económica e ingresos del deudor. Esta es una manera, a más de legal, ética, para arreglar las deudas que se contraen y que por razones de diversa naturaleza no se pueden pagar en los plazos convenidos por las partes. Por estas y muchas otras razones no puede el Gobierno dar paso a la petición de la Fenocin, que deberá entender, si actúa con sindéresis, que una cosa es proponer, discutir la propuesta, agotar la discusión para que de allí surja una respuesta favorable para ambas partes. Pero no es dable que porque se formulan peticiones, propuestas o requerimientos estos siempre vayan a satisfacer a las dos partes. Y si una de ellas considera que no ha tenido la respuesta esperada, lo correcto es que acepte el resultado. Nada se gana tratando de imponer un criterio con la razón de la fuerza. Así todos pierden, la historia nos lo dice. Además es innegable que el peor daño que se le hace a una persona es darle todo sin que haga el mínimo esfuerzo para lograr lo que desea. Se le quitan las posibilidades de que por sí misma surja en la vida.