Jubilados de la U. de Guayaquil exigen pago de sus beneficios constitucionales
Jubilados de la Universidad de Guayaquil denuncian más de una década de incumplimientos en pagos y exigen la intervención de autoridades.

Exdocentes y trabajadores jubilados reclaman el cumplimiento de derechos reconocidos por ley.
La insensibilidad del rector de la Universidad de Guayaquil pretende apagar la resistencia de los adultos mayores jubilados de la institución, una lucha que ya ha cobrado la vida de decenas de compañeros que reclamaban el respeto de sus derechos constitucionales. Resulta inadmisible que, por primera vez en la historia de la Universidad de Guayaquil, su máxima autoridad niegue a un grupo vulnerable, protegido por la Ley Orgánica de las Personas Adultas Mayores, el pago del bono de jubilación por años de servicio, la jubilación complementaria y la reliquidación de los fondos de reserva correspondientes al período 2000-2009. Han transcurrido más de doce años sin que se cumplan obligaciones reconocidas por la Constitución, la Ley Orgánica del Servicio Público, jueces constitucionales, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo y el IESS.
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Piden auditoría e intervención de autoridades nacionales
Docentes, administrativos y trabajadores jubilados denunciamos ante el país la violación de nuestros derechos y el incumplimiento de resoluciones judiciales firmes. Desconocemos el destino de los recursos enviados por el Ministerio de Finanzas para cubrir estas obligaciones, por lo que solicitamos a la Contraloría General del Estado una auditoría integral del manejo económico de la Universidad. Asimismo, pedimos la intervención del Ministerio de Trabajo, la Comisión de Justicia de la Asamblea Nacional y demás organismos competentes para garantizar el cumplimiento de la Ley Orgánica de las Personas Adultas Mayores y proteger a este grupo prioritario. No es aceptable que continúen vulnerándose nuestros derechos mientras siguen falleciendo jubilados afectados por el estrés, la falta de atención médica y la escasez de medicamentos. Quienes dedicamos más de 30 años de servicio a la universidad merecemos justicia y respeto.
Señor presidente de la República, Daniel Noboa Azín, solicitamos su intervención para que se haga efectivo el pago de nuestros derechos y se ponga fin a esta prolongada injusticia. Confiamos en su apoyo y le expresamos nuestro agradecimiento.
Juan Rafael Marín Larreta