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Diario Expreso Ecuador

La historia sin vendas en los ojos: corrupción, violencia y pérdida de valores en Ecuador

La sociedad enfrenta una crisis marcada por la corrupción, la violencia y la desigualdad. Recuperar la responsabilidad y el compromiso colectivo es clave

Una sociedad marcada por la violencia y la desigualdad enfrenta el desafío de recuperar los valores, fortalecer la convivencia y construir un futuro basado en la solidaridad.

Una sociedad marcada por la violencia y la desigualdad enfrenta el desafío de recuperar los valores, fortalecer la convivencia y construir un futuro basado en la solidaridad.Imagen generada con CHATGPT

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El mundo es un campo de batalla donde los egoísmos se enfrentan constantemente. Luchar por la propia codicia destruye la paz; en lo personal genera confusión social y, en lo nacional, conflicto y guerra. Esa es una de las lecciones que nos ofrece la historia.

El interés personal frente al bien común

Debemos trabajar por un fin social, guiados por un fuerte sentido de responsabilidad. Si actuamos únicamente por comodidad o interés personal, el país se encamina a la ruina. Aunque tenemos limitaciones, debemos aprender a vivir de acuerdo con una concepción digna de la vida. Vivimos tiempos en los que las mafias y la delincuencia parecen tener más seguidores que las personas de bien. El narcotráfico ha penetrado la política y son pocos los funcionarios honestos. Un político debe comprender que es un servidor público, obligado a poner su trabajo y conocimientos al servicio del país, no un ‘rey’.

Educación y valores para transformar el futuro

Un país que quiere crecer debe formar buenos profesionales. Mientras existen recursos para armas, bombas, viajes espaciales y lujos desmedidos, millones sufren desigualdad, injusticia y violencia. El mundo se convierte así en un absurdo donde la humanidad es la víctima. Necesitamos recuperar los valores y establecer normas claras sobre cómo obtener y utilizar el dinero.

Cuando las leyes pierden su fuerza

Las leyes pierden su fuerza cuando políticos y magistrados las manipulan para favorecer a delincuentes poderosos o amigos de mafias. Para vivir hermanados debemos superar los intereses particulares y respetar la dignidad de cada ser humano. Para muchos, la violencia no es una escena de televisión: es una realidad que conocen desde su nacimiento y padecen diariamente, incluso en su propio cuerpo.

Elegir entre construir o destruir

Hay que obrar bien siempre, porque no es lo mismo dejar una huella que una cicatriz. Nuestras acciones pueden marcar la vida de otros; procuremos dejar recuerdos cálidos y no heridas. Elijamos construir y no destruir.

La grandeza de una persona no se hereda en títulos, sino en valores. El mundo envejece y necesita una nueva generación que trabaje por un futuro mejor.

Mi tierra tiene color, pero ya no brilla.

Sara María Garicoa Granizo

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