Guayaquil merece renacer: un llamado a recuperar la paz y la esperanza
La violencia en Guayaquil inspira un llamado a recuperar la paz, fortalecer valores ciudadanos y devolver a la ciudad la seguridad, la confianza y el espíritu

Guayaquil enfrenta desafíos de seguridad que preocupan a sus habitantes.
¡Qué te sucede, ciudad querida de mi corazón! Otrora forjadora de ilusiones y símbolo de progreso, hoy te doblegas ante la violencia y la corrupción que asfixian tus calles y entristecen a tus hijos. Donde antes resonaban risas y conversaciones, hoy imperan el miedo y la soledad.
No te rindas, Guayaquil del río y el estero. Ábrete como un capullo en flor y da paso a la esperanza, porque mientras el alma y la acción se unan a la razón, nada estará perdido. ¡Despierta, Guayaquil! Que tus hijos vivan para construir y no para delinquir; que la verdad prevalezca sobre la mentira y que la justicia sea el camino.
La violencia y la corrupción golpean a la ciudad
¿Por qué cambiaste, faro de libertad? Quienes te amamos sentimos el dolor de verte herida, pero también la convicción de que puedes renacer. Junto al Guayas sigues siendo hermosa, valiente y generosa, tierra de trabajo, progreso y corazón abierto para todos.
Guayaquil
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Tus hijos tenemos el deber de honrarte con amor, respeto y civismo; de unirnos para desterrar el vandalismo y el terrorismo, educando a las nuevas generaciones en valores y esperanza. Hagamos viral lo positivo y sembremos confianza en el futuro.
No quiero verte sufrir ni llorar, mi querida Guayaquil. Que Dios bendiga a nuestra ciudad y fortalezca a su gente para devolverle la paz, la dignidad y el esplendor que siempre la han distinguido.
Myrna Jurado de Cobo