Guayaquil enfrenta crisis por basura, transporte e inseguridad ante una gestión cuestionada
Guayaquil enfrenta problemas que, según el autor, reflejan tanto deficiencias de la gestión local como la falta de responsabilidad de parte de sus habitantes

Referencial. Guayaquil enfrenta problemas de limpieza, transporte y movilidad que reflejan el deterioro de varios servicios urbanos.
Guayaquil, la “de América guirnalda y del mar perla preciosa”, vive uno de sus peores momentos. No solo por las deficiencias del Gobierno central, sino por las agresiones y omisiones de una pésima gestión local en aspectos clave como el aseo y el transporte.
Cartas de lectores
IESS: los problemas que deben resolverse más allá de la venta de activos
Cartas de lectores
Basura y desorden en las calles
La ciudad ha vuelto a ser un muladar. Hay basura y desorden en cada esquina por turnos de recolección inadecuados y por la desidia de ciudadanos que incumplen los horarios.
El transporte público urbano es caótico y la Metrovía ineficiente, con estaciones semidestruidas e inseguras donde abundan delincuentes. Las mototaxis circulan sin control ni límites definidos, ante la mirada complaciente de agentes de tránsito que, según se denuncia a diario, se enfocan más en extorsionar que en controlar. A esto se suma el irrespeto generalizado a las señales viales.
Cartas de lectores
Fenómeno de El Niño en Ecuador: ¿estamos preparados para enfrentar su impacto?
Cartas de lectores
La responsabilidad también recae en la ciudadanía
La ciudadanía también alimenta el descalabro. El habitante se ha vuelto indolente: arroja desperdicios a deshora y solapa a ‘chamberos’ vinculados a adicciones y robos. Abundan quienes transitan en vehículos de dos ruedas por veredas y portales sin permiso ni pericia, o conducen motocicletas sin casco, hasta con tres pasajeros, en contravía e irrespetando preferencias, lo que ocasiona accidentes fatales donde erróneamente se culpabiliza al conductor de automotores.
¿Más problemas? Docenas. ¡Pobre Guayaquil, abandonada por sus ciudadanos y por sus autoridades!
Teófilo Villón Barros