Fenómeno de El Niño en Ecuador: ¿estamos preparados para enfrentar su impacto?
Ecuador enfrenta nuevamente el riesgo de un fenómeno de El Niño de gran magnitud. La experiencia de 1997-1998 demuestra el enorme impacto económico

El fenómeno de El Niño representa un riesgo para Ecuador por sus posibles efectos sobre la infraestructura, la producción y la economía.
Con el inicio declarado del fenómeno de El Niño vuelve al debate qué tan preparados estamos para enfrentar este evento climático, anunciado desde hace meses por Naciones Unidas y otros organismos especializados. Los primeros indicios apuntan a un fenómeno similar al de 1997-1998, que costó a Ecuador cerca de $4.000 millones, equivalentes al 15 % del PIB de entonces. La mitad de esas pérdidas fue asumida por el sector privado y, por cada dólar de daño material directo, se generaron aproximadamente $ 2,70 en pérdidas indirectas. Agricultura, ganadería, pesca e infraestructura estuvieron entre los sectores más afectados, en especial en Manabí, Guayas, Esmeraldas y Los Ríos, donde se concentró el 90 % de las pérdidas.
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Sus efectos se extendieron durante los dos años siguientes, afectando la recuperación productiva y la infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria. A ello se sumaron enfermedades que afectaron cultivos y producción, contribuyendo al deterioro económico y financiero que desembocó en la crisis bancaria que conocemos. Casi 30 años después, ante un anuncio de similar magnitud y un planeta cada vez más vulnerable, las preocupaciones vuelven a estar presentes. El Gobierno ha consolidado $ 650 millones para enfrentar la mitigación y reducción de los impactos del fenómeno. Asimismo, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos ha solicitado a los GAD sus planes de respuesta, aunque no todas las prefecturas, alcaldías y juntas parroquiales han cumplido con entregarlos.
La coordinación será clave
Más allá de los recursos, será fundamental la articulación entre actores públicos y privados. La economía ecuatoriana mantiene resultados favorables: crecimiento del 2,5 %, empleo del 1,2 %, ventas del 12 % y recaudación tributaria del 14 %, además de un importante dinamismo exportador, según datos a agosto de 2026. El fenómeno de El Niño representa un riesgo para estos avances. La anticipación y coordinación serán claves para reducir sus impactos. Además, existe una oportunidad regional para impulsar estrategias conjuntas frente al cambio climático y lograr una respuesta más efectiva y oportuna.
Jorge Calderón Salazar