Política y ética: ¿existen todavía políticos honrados?
La política exige decisiones guiadas por la ética y la honestidad. El poder, las promesas incumplidas y la corrupción ponen a prueba los principios

La ética y la honestidad son puestas a prueba frente al poder, las promesas y los intereses políticos.
Proverbios 10:7... La memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos se pudrirá. Reina-Valera. 1960. Ofrecer lo que no se puede cumplir es un delito moral gravísimo. Los hechos hablan más que las palabras. Mienten descaradamente, y el pueblo incauto cree con esperanza. El cinismo es parte de su lenguaje, engaña. El político tiene un masterado en el arte de manipular a sus seguidores, pero quienes se dan cuenta de sus trampas no votan por ellos ni se convierten en adeptos.
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Cuando el poder se convierte en beneficio personal
Llega al cargo para servirse del pueblo; egoístas. Han descubierto la manera de enriquecerse; fácilmente logran que sus sueños se realicen. Solo tienen que alzar las manos, siguen las directrices de su partido y no de su conciencia. Se vuelven adictos al poder, síndrome del salvador; creen que son los únicos que pueden hacerlo. Se sienten los elegidos para cumplir con la misión. Sus problemas emocionales los perturban, son corrompidos por el sistema y pierden la razón. Están cegados por las lisonjas, no ven la realidad; tienen un séquito de aduladores que se aprovechan de su egolatría. Si no ponen límites a sus deseos serán presa fácil de la politiquería. ¿Adónde fueron las buenas intenciones? ¿Cuál es el colmo de los políticos? ¿Existen todavía políticos honrados?
Si quieres ser político, buena cosa deseas, pero tienes que saber que debes elegir ser honesto o corrupto; la ética te guiará.
Agustín Romero