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Diario Expreso Ecuador

Tinieblas soberanas

La crisis energética se debe al control estatal y a la Constitución de Montecristi, que frenan la inversión privada y provocan apagones crónicos

Mientras la actual Constitución y el excesivo control estatal no permitan la inversión privada en la generación de energía, seguirán los apagones.

Mientras la actual Constitución y el excesivo control estatal no permitan la inversión privada en la generación de energía, seguirán los apagones.Canva

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Si en lugar de esa norma tramposa que reserva al Estado la provisión de energía, asegurando que será eficiente, regular, continua, entre otros calificativos que solía atribuir a las aspiradoras un vendedor al que no le creía ni su madre, la garantista y embustera Carta de Montecristi hubiera dejado al mercado generar, hace rato el país habría superado la época de las tinieblas. Pero no; los apagones son tan crónicos como los chapas acostados, anomalías consustanciales a la cosa pública, producto de esa mano omnipresente que destruye cuanto toca: ahí está la producción petrolera, que desde su renacionalización en 2008 no ha hecho más que caer; o la seguridad social, quebrada por diseño; o la vialidad municipal, que en más de una década no ha podido concretar ni siquiera una ampliación, no se diga una obra nueva de relevancia. O la generación de energía, siempre deficitaria, siempre al borde del colapso -o colapsando como Coca Codo-, siempre dependiendo de San Pedro y sus caudales caídos del cielo.

Esto lo encajaron los socialistas a título de dignidad y soberanía; y antes, los izquierdistas y meapilas de la reestrenada democracia en el 79, a guisa de justicia social y bien común, no vaya a ser que genere utilidades algún inversionista pagador de impuestos ajeno a la mamandurria de una burocracia corrupta y sus enchufados. No hace falta decir que andar de apagón en apagón, mendigando energía a los países vecinos, no tiene nada de digno ni soberano y supone un castigo diferenciado: gravísimo para los pobres que no pueden prender sus refrigeradoras con métodos alternativos, algo menos grave para los que pueden financiar sus propias plantas. Sin embargo, ningún político en funciones se atreve a plantear la eliminación de los sectores estratégicos, un chiringuito en toda regla.

Leyes confusas y contratos que nos respetan

Y en lugar de reformas que faciliten iniciativas privadas dentro del poco margen de maniobra constitucional, la Asamblea Nacional ha enredado todavía más el asunto, ya por la confusa configuración de la excepcionalidad de la delegación, ya por el cuello de botella del precio de compra fijado por el Estado, que ha impedido concretar inversiones, ya por lo kafkiano de los procesos. Añádase la cultura de irrespeto a los contratos firmados, la justicia con metástasis y las incesantes reformas de línea fiscalista y se entenderá por qué el Ecuador sigue a la cola como destino de inversiones.

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