Organismo internacionales
La carrera por la Secretaría General de la ONU
ANÁLISIS. La sucesión de António Guterres entra en etapa decisiva, con 8 postulantes y un proceso en el que los 5 miembros permanentes tienen la última palabra

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró una reunión de emergencia sobre la guerra entre Ucrania y Rusia en la sede de la ONU en Nueva York, el 27 de julio de 2026.
Lo que se debe saber
- Ecuador tiene dos candidatas en una carrera marcada por las tensiones entre las grandes potencias y la pérdida de credibilidad de Naciones Unidas.
- La disputa por la Secretaría General refleja la crisis del multilateralismo y el enorme peso que Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido conservan en la ONU.
- Las llamadas “encuestas de paja” del Consejo de Seguridad empiezan a perfilar la carrera, en la que los vetos pesan más que los apoyos.
Hoy por hoy vivimos la crisis más honda que ha enfrentado el sistema multilateral desde su fundación. La ONU arrastra el estigma de haber perdido influencia real, denuncias de corrupción en varias de sus agencias, y hasta acusaciones —documentadas— de que ciertos organismos vinculados a Naciones Unidas terminaron financiando o encubriendo estructuras de terror en lugar de contenerlas.
Internacional
El próximo jefe de la ONU: el reclamo de América Latina se fortalece en el Consejo de Seguridad
Agencia AFP
En ese escenario de desprestigio, que recuerda al que enfrentó la Sociedad de Naciones antes de desmoronarse en los años treinta previo a la Segunda Guerra Mundial, Ecuador tiene, insólitamente, no una sino dos cartas sobre la mesa para la Secretaría General: Ivonne Baki y María Fernanda Espinosa.
Expliquemos entonces primero el proceso, porque suena más enredado de lo que es. António Guterres termina su segundo y último mandato el 31 de diciembre de 2026.
Desde noviembre de 2025 los Estados miembros pueden nominar candidatos, que deben presentar hoja de vida, declaración de visión y hasta el financiamiento de su campaña, y luego comparecer en diálogos públicos ante la Asamblea General, transmitidos por Naciones Unidas.
¿Cómo se elige al secretario?
Ya son ocho los postulantes formales, entre ellos Rafael Grossi, Michelle Bachelet, Rebeca Grynspan y Macky Sall. Pero la decisión real no se toma en esos diálogos, sino en el Consejo de Seguridad, donde los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— tienen poder de veto. Ahí es donde se hacen las célebres "encuestas de paja": sondeos informales y secretos en los que cada uno de los quince miembros del Consejo marca a cada candidato como "aliento", "desaliento" o "sin opinión", en boletas de colores.
Política
Ivonne Baki busca Secretaría General de la ONU: ya son dos candidatas ecuatorianas
Rosero Mariela
Es un sistema que existe desde 2016 y que funciona, literalmente, como una eliminatoria de resistencia: gana quien menos enemigos acumula, no quien más aplausos recibe.
En la ronda más reciente, Baki apareció con cero "alientos", ocho "desalientos" y siete "sin opinión", la peor cifra de toda la lista, detrás incluso de Bachelet. Espinosa, en cambio, quedó con cuatro alientos, apenas tres desalientos y ocho sin opinión, un resultado ambiguo pero menos hostil.
Bueno, les voy a explicar ahora por qué el cálculo de las últimas votaciones resulta tan difícil de leer para el público: ninguna de las dos candidatas ecuatorianas lidera; ese lugar lo ocupa Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana, con ocho alientos y solo tres desalientos.
La lección, para quien siga esto desde Guayaquil o Quito, es que estas encuestas de paja no eligen ganadores, sino que descartan candidatos: un "desaliento" de un miembro permanente puede ser, en la práctica, un veto disfrazado de opinión.
En busca de la credibilidad perdida
Vale además preguntarse qué es lo que realmente hace un secretario general, porque el cargo suele confundirse con el de un presidente mundial que no existe.
No comanda ejércitos, no legisla, no impone sanciones. Es, ante todo, un administrador y un mediador: gestiona un presupuesto multimillonario, dirige al personal de la organización, media en conflictos cuando se lo permiten las potencias, y —sobre todo— habla.
Cartas de lectores
Israel, Palestina y la ONU: el dilema de la guerra y la defensa de los Estados
Cartas de lectores
Su arma principal es la palabra pública, el "poder de convocatoria" que le da la Carta de San Francisco. Trygve Lie, el primer secretario general, decía que el cargo era "el trabajo más imposible del mundo", y no exageraba: debe ser neutral ante las mismas potencias que lo eligen y que pueden destituirlo con su silencio.
De su sucesor se espera, ante todo, que recupere la credibilidad perdida: que la ONU deje de ser noticia por escándalos de abuso sexual en misiones de paz, desvíos en programas humanitarios o silencios cómplices ante genocidios, y vuelva a ser lo que fue en sus mejores años, un espacio de última instancia para evitar la guerra.
Se espera que la Asamblea General confirme al nuevo secretario o secretaria entre noviembre y diciembre, apenas semanas antes de que Guterres deje el cargo el 31 de diciembre.
Que dos ecuatorianas estén en esa carrera es motivo de orgullo, sí, pero también una responsabilidad: cualquiera que sea la elegida, o si ninguna lo logra, el país habrá dejado una huella en un proceso que, boleta a boleta, define buena parte del destino del multilateralismo del siglo XXI.