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Diario Expreso Ecuador

Edificaciones del centro

Hotel Continental está congelado en el tiempo: Así permanece su interior en Guayaquil

Cinco años después de su cierre, EXPRESO ingresó al hotel Continental, cuyo dueño, Simón Bolívar Rosero Andrade, dice que solo falta inversión para reabrir

Las puertas del hotel Continental y de su restaurante La Canoa están cerradas, a la espera de un inversionista, según el propietario del edificio.

Las puertas del hotel Continental y de su restaurante La Canoa están cerradas, a la espera de un inversionista, según el propietario del edificio.MIGUEL CANALES / EXPRESO

Juan Pablo Pérez Tomalá

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Actualizado:

Lo que se sabe

  • La edificación donde funcionó el emblemático hotel y su restaurante La Canoa fue comprada por Simón Bolívar Rosero, en 2022
  • La primera opción es alquilar los espacios, pero también hay una oferta de $8 millones por el edificio, que se compró a la mitad de ese precio
  • Especialistas calculan que el mantenimiento va de 2.000 hasta unos 6.500 dólares mensuales

La música volvió a sonar en el salón de eventos del hotel Continental. “Un día llegará quizá que tenga que pagar muy caro por no saber decir que no al ansia de llegar más alto”, cantaba un hombre, con los acordes de ‘Seré’, tema de José José.

No se trataba de algún imitador del recordado cantante mexicano, sino de Simón Bolívar Rosero Andrade, quien es dueño del edificio donde el icónico hotel funcionó por 47 años y que compró por 4 millones de dólares en 2022.

EXPRESO ingresó a este recordado espacio, ubicado en Chile y República de Guayaquil (antes 10 de Agosto), en pleno centro, y recorrió la recepción, las oficinas, las cocinas, los salones, sus espacios de entretenimiento, algunas de las 91 habitaciones y la terraza.

¿Por qué no se ha reabierto el hotel Continental?

No parece que hayan pasado cinco años desde que el hotel y su emblemático restaurante La Canoa cerraron sus puertas tras el golpe económico de la pandemia y la creciente inseguridad. 

Un año después, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) embargó la propiedad por mora patronal, con deudas por $6 millones, y Rosero la compró.

El edificio donde funcionó el hotel Continental y el restaurante La Canoa está frente al parque Seminario

EXPRESO recogió, a inicios de este mes, cómo esa compra resultó de un proceso cuestionado en el que el entonces administrador era el actual superintendente de Compañías, Luis Alberto Cabezas-Klaere. Pese a que existieron propuestas de hasta $12 millones y que las deudas ascendían a $6 millones, la venta se pactó por el valor inferior.

¿Por qué el hotel ha estado todos estos años sin reabrir sus puertas? Rosero asegura que no ha contado con el equipo para ponerlo al frente del negocio. Por eso, la primera opción es alquilarlo.

“El sitio, el hotel, todo está listo para que vengan los clientes. Aquí necesitamos contratar meseros, cocineros y un equipo administrativo para que tengamos los proveedores de los alimentos y la atención al hotel”, señala Rosero, quien evita dar cifras sobre lo que gasta mensualmente por servicios básicos y el mantenimiento de áreas como las oficinas, las que ocupan él y su equipo de trabajo desde febrero pasado, cuando se incendió el edificio del centro comercial Multicomercio, del que es copropietario.

8 millones

de dólares es el precio de venta del hotel, que Rosero compró en $4 millones

Antes de que eso ocurra, hubo acercamientos con la directora municipal de Turismo, Tahiz Panus, quien le habría expresado el interés de que se reactive el hotel. 

La Alcaldía le aseguró a EXPRESO que hay “disposición de brindar acompañamiento institucional y coordinar acciones que contribuyan a la reactivación de este reconocido hotel cuando este retome sus operaciones”.

Simón Bolívar Rosero en el área donde funcionó la discoteca del bar El Fortín.

Simón Bolívar Rosero en el área donde funcionó la discoteca del bar El Fortín.JOFFRE FLORES / EXPRESO

“La reapertura de este inmueble privado representaría una noticia positiva para Guayaquil , ya que complementaría la oferta turística, comercial y patrimonial” del centro, mencionó la Municipalidad a EXPRESO.

¿Cuánto costaría reactivar el hotel Continental y La Canoa?

Con esto coinciden los representantes de dos restaurantes que, tras el cierre de La Canoa, surgieron en el centro y norte de la ciudad.

Carmelo Zawadzki, administrador de La Panga, opina que reabrir este icónico hotel aportaría al desarrollo del centro porque su ubicación y la gastronomía “representaban bastante de Guayaquil”.

Mientras, el propietario de La Balsa, Eduardo Jairala, estima que reabrir un restaurante donde estuvo La Canoa ameritaría una inversión aproximada de $150.000 para mantener las maquinarias, cambiar la cubierta del piso, renovar el mobiliario, entre otras necesidades.

Zawadzki, quien fue jefe de La Canoa hasta 2019, explica que habría que invertir en independizar el sistema de aire acondicionado, entre otras adecuaciones en la edificación.

“Los servicios básicos se los cargamos a los gastos de las otras compañías, pero (el edificio) está en perfectas condiciones. Lo ves y dices: ‘Aquí hay una inversión buena’. Pero lo que pasa es que no nos ha salido el cliente”, sostiene Rosero.

Simón Bolívar Rosero recorrió junto a EXPRESO el espacio donde funcionó La Canoa.

Simón Bolívar Rosero recorrió junto a EXPRESO el espacio donde funcionó La Canoa.JOFFRE FLORES / EXPRESO

Para el arquitecto Javier González, los gastos mensuales no deben ser inferiores a 2.000 dólares, tomando en cuenta servicios como el aire acondicionado y la energía eléctrica.

Esos gastos podrían incrementarse y oscilar entre $3.500 y $6.500 mensuales, según calcula el arquitecto Ricardo Cajape. Para él, con base en la experiencia de proyectos similares de rehabilitación hotelera, se necesitarían entre $800.000 y $1’500.000 para que el Continental vuelva a estar operativo.

“El monto exacto dependerá del alcance de las obras, que pueden incluir trabajos estructurales, mejoras en instalaciones eléctricas y sanitarias, renovación de mobiliario, sistemas de climatización y acabados generales”, precisa Cajape.

Al no haber un inversionista, el edificio, como todo inmueble, va degradándose".Javier González, arquitecto

Rosero dice que si hasta fines de este año no aparece una oferta, él asumiría el negocio. “Tenemos que ponernos las pilas. Creo que a mí mismo me va a tocar tomar el liderazgo para que esto se resuelva rápido y comience a producir”.

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