
Golfo Vivo: el proyecto busca mitigar deforestación de mangle por avance industrial
Conservación Internacional protegerá miles de hectáreas custodiadas por pescadores artesanales del Guayas y El Oro
Conservación Internacional y la empresa privada lanzaron el proyecto Golfo Vivo este 23 de marzo en Guayaquil para intervenir 32.600 hectáreas de ecosistemas costeros amenazados por la industria acuícola y la deforestación.
Iniciativa público-privada
La iniciativa establece un marco operativo de cinco años para proteger áreas de estuario que bordean ocho cantones de Guayas y El Oro. El objetivo del programa es frenar la pérdida de cobertura vegetal que cede terreno ante el avance irregular de piscinas camaroneras y concesiones.

Para Daniela Raik, directora de Conservación de la organización internacional, la problemática trasciende la jurisdicción local. "La tasa de deforestación de los manglares es cada vez más alta y el ecosistema costero es el más amenazado a nivel global", detalló a EXPRESO. Raik precisó que la remoción de esta vegetación anula sumideros naturales de carbono que superan en capacidad de retención a los bosques tropicales.
El discurso técnico de la ONG contrasta con el accionar de ciertos sectores productivos en la región. Meses atrás, este Diario documentó la tala de manglar en Puerto Hondo ejecutada por una empresa camaronera, un acto justificado bajo la figura administrativa de "poda técnica" para ampliar un muelle privado.
Ante esta dinámica extractivista, Carolina Rosero, directora ejecutiva de Conservación Internacional Ecuador, enfatizó que el cumplimiento ambiental no debe limitarse a la filantropía. Las empresas dependen directamente de los servicios ecosistémicos para asegurar su rentabilidad productiva a largo plazo, advirtió Rosero.

La operatividad choca además con la inseguridad y la contaminación. Las asociaciones pesqueras enfrentan extorsiones de grupos delincuenciales que limitan el ingreso a zonas conflictivas del golfo. A esto se suma la alarmante cantidad de desechos en los estuarios, donde los pescadores reportan que actualmente extraen más plástico que cangrejos durante sus faenas.
La viceministra de Ambiente no quiso hablar con EXPRESO
El peso de la vigilancia territorial recae sobre los Acuerdos de Uso Sostenible y Custodia del Ecosistema de Manglar (AUSCEM), administrados por pescadores artesanales. Ellos asumen la defensa operativa en el territorio.
El evento de lanzamiento se desarrolló en el hotel DoubleTree by Hilton, en el centro de Guayaquil. Allí acudió la viceministra de Ambiente y Energía, Alicia Jaramillo.
Al finalizar el foro, EXPRESO buscó entrevistar a la funcionaria sobre los controles estatales a las empresas privadas que operan en el estero Salado de Guayaquil, además de otros pedidos de información que no ha respondido el Ministerio de Ambiente y Energía a este Diario en más de un año.
Jaramillo pidió al equipo periodístico que la esperara en los exteriores del salón para atender la entrevista, pero la respuesta nunca se concretó.
La viceministra bajó por la parte posterior del edificio y, al ser interceptada en la planta baja, en el ascensor, rápidamente cerró las puertas ante la presencia del reportero de este Diario.

El plan ambiental, por su parte, proyecta implementar 15 viveros y capacitar técnicamente a las agrupaciones locales para dotar de infraestructura a quienes custodian los estuarios de la provincia.
¿Quieres acceder a todo el contenido de calidad sin límites? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!