centro de Guayaquil
Casas abandonadas, un problema que asfixia a un barrio de Guayaquil
Cinco viviendas permanecen deshabitadas en un mismo cuadrante del centro; vecinos advierten que estos predios se han convertido en refugio de delincuentes

Un inmueble ubicado en las calles José Mascote y Piedrahíta ha sido desmantelado de forma progresiva por delincuentes.
Lo que debes saber
- Cinco inmuebles permanecen abandonados desde hace varios meses en el cuadrante que comprende las calles José Mascote, Piedrahíta, avenida del Ejército y Manuel Galecio, en el centro de Guayaquil.
- Moradores del sector aseguran que personas ajenas han ingresado a estos predios para utilizarlos como refugio y consumir drogas.
- Vecinos exigen mayor coordinación con la Policía y estrategias más efectivas para frenar la ocupación ilegal de predios.
En un barrio del centro de Guayaquil, cinco inmuebles permanecen abandonados desde hace varios meses. Moradores del sector aseguran que personas ajenas han ingresado a estos predios para utilizarlos como refugio y consumir drogas.
Una pareja sale tomada de la mano de una casa abandonada ubicada en las calles José Mascote y Piedrahíta, en el centro guayaquileño. Eran las 10:04 del jueves y al hombre no le gustó ver una cámara cerca. “Sale, sale, ¿qué andas grabando?”, recriminaba mientras hacía ademanes con su brazo izquierdo. El reclamo quedó atrás y ambos se alejaron del lugar.
El hedor en esa céntrica intersección es insoportable. En ese punto, tres inmuebles contiguos están abandonados. Uno de ellos, el esquinero, antes funcionó como central de un movimiento político, con los colores amarillo y rojo.
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Hoy, sus ventanas están destruidas y apenas dos de sus puertas corredizas permanecen en pie, una de ellas con una notificación municipal por desaseo.
Al lado, una vivienda sin puerta da la bienvenida con escombros. “En enero el dueño hizo unos arreglos, pero ahí quedó todo”, contó un celador de la zona. Al fondo hay más escombros y basura acumulada. Fue precisamente de este inmueble de donde salió la pareja.
Los inmuebles abandonados siguen generando problemas en los barrios porteños. Estos espacios, además de deteriorar el entorno, también se convierten en focos de inseguridad, pues son utilizados como refugio por delincuentes y consumidores de droga, según moradores.
Ocurre desde hace varios meses en el cuadrante de las calles Piedrahíta, José Mascote, avenida del Ejército y Manuel Galecio, zona en la que se registró la escena antes descrita.
Cinco viviendas deshabitadas en barrio del centro son foco
Al menos cinco viviendas de esa cuadra están deshabitadas, con evidentes daños en su estructura y problemas de desaseo.
“Este sector durante el día es bastante transitado, pero ya en las noches se pone complicado. Hay mucho malandro que merodea por aquí y usa esas casas como guarida”, expuso Ramiro Caiza, vecino del sector.

En el interior de una casa abandonada en la calle José Mascote y Piedrahíta se acumulan escombros y otros desechos.
Agregó que delincuentes que operaban en los cerros del Carmen y Santa Ana se han movilizado hacia ese espacio para asaltar en zonas cercanas.
Durante un recorrido realizado por un equipo de EXPRESO, se observó a una mujer introducirse una llave en una de las fosas nasales, aparentemente para inhalar una sustancia que había recogido de una pequeña funda. La escena ocurrió en la calle Manuel Galecio, cerca de la puerta de entrada de un restaurante.
Vecinos intentan repeler a sujetos que ingresan a predios abandonados
A pocos metros de allí, en la intersección de esa vía con la avenida del Ejército, dos inmuebles contiguos permanecen abandonados y muestran signos de deterioro.
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Franklin Gallegos, quien tiene su oficina junto a estas edificaciones, señaló que en uno de los inmuebles funcionaba anteriormente un establecimiento dedicado a la impresión.
“Les dejaron una tarjetita de extorsión y ellos se fueron. Y quedó abandonada la casa nomás desde hace más de un año”, manifestó.
La puerta de vidrio de esa vivienda fue destrozada. Los restos aún permanecen regados sobre las escalinatas del portal.
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Asimismo, los componentes metálicos de las ventanas y de otros espacios de la casa han sido sustraídos por delincuentes.
“Un día estaba en mi oficina y escuché que estaban golpeando la pared. Salí y vi que querían llevarse algunas cosas. Entonces los corrimos. Llamamos a la Policía, pero llegó después de una hora. Esos delincuentes ya se habían ido de la zona, nosotros mismos los fuimos a buscar”, manifestó el ciudadano.
Como medida de prevención, Gallegos colocó reflectores en la parte externa de su oficina. También ha dado órdenes a sus custodios para repeler a individuos que intentan ingresar a las casas aledañas.

Sujetos rompieron una puerta de vidrio de una vivienda deshabitada situada en avenida del Ejército y calle Manuel Galecio.
“Estamos corriendo muchos riesgos, pero al ladrón no hay que darle chance”, advirtió.
Casas abandonadas en Guayaquil: problemas de convivencia ciudadana
Para la arquitecta Gilda San Andrés, catedrática de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, el deterioro de estas viviendas también revela un problema de convivencia ciudadana.
La especialista indicó que en Guayaquil predomina una cultura de indiferencia frente a los conflictos del barrio: “Si no es mi problema, entonces no me voy a involucrar”. Una actitud que, según dijo, termina debilitando las dinámicas comunitarias y permitiendo que el abandono se normalice.
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San Andrés señaló que el temor de los moradores es comprensible, pero advirtió que la ciudad no puede depender únicamente de la acción de las autoridades.
Citando a los urbanistas Jane Jacobs y Jordi Borja, recordó que “la ciudad no es de los políticos; la ciudad es de los habitantes”. Y sostuvo que los procesos más exitosos de recuperación urbana han surgido de vecinos organizados que deciden intervenir y mejorar su propio entorno.
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San Andrés añadió que la respuesta debe nacer desde una estrategia integral impulsada por la comunidad y no desde la confrontación.
“Si se empieza a cambiar el contexto, ellos probablemente ya no van a querer ir ahí”, afirmó, al señalar que la recuperación del espacio público, el mantenimiento de los inmuebles y la organización barrial pueden hacer que quienes ocupan ilegalmente estas edificaciones busquen otros lugares.